lunes, 22 de julio de 2013

La caverna mexicana de Platón

Escrito dedicado a la señora María de la Luz, otro grito atrapado en la caverna de Platón:
(http://www.youtube.com/watch?v=eBXVvpnIwzY)


Una de las lecturas que más me han marcado en los últimos años se la debo a mi maestra de filosofía, materia que cursé en la preparatoria. Se trata de un episodio interesante dentro de “La República”, obra maestra del filósofo griego conocido como Platón. Es una alegoría ejemplar. Se sigue la lectura del séptimo tomo de la citada obra, un diálogo entre Platón y su hermano, Glaucón. El primero le hace visualizar a éste el siguiente escenario…

Dentro de una caverna se encuentran unos prisioneros encadenados de sus piernas  y cuellos, de tal forma en que éstos no podían, bajo circunstancia alguna, voltear su cabeza en una dirección que no fuese el fondo de la caverna. Ellos, según cuenta el mismo Platón, se habían mantenido en esa situación desde su nacimiento. Detrás de los “cautivos”, a distancia por supuesto, había un intenso fuego ardiendo en un plano alto  -lo que ellos desconocían- y entre las llamas y los prisioneros, un extendido camino a desnivel, a lo largo del cual ha sido construido un muro de tamaño pronunciado.

A través del trecho descrito, pasan unos hombres cargando enormes figuras que sobresaltan la altitud del muro a su costado de modo de que éstos logran hacer junto con el fuego, una sombra proyectada al fondo de la caverna, donde se encuentran los prisioneros. Naturalmente, en el recorrido que los hombres hacían a través del camino, había quienes hablaban y quienes guardaban silencio. Siendo estas sombras y estos sonidos el único contacto inmediato con la realidad que los prisioneros podían gozar, no existía pues, ninguna otra existencia.

Siguiendo con el texto, Platón plantea la posibilidad de que uno de los prisioneros pudiese prescindir de sus cadenas y escapar. En un principio, haría un intento sobrehumano para adaptar a su pobre retina, acostumbrada a las sombras, a la nitidez de la luz del día. Una vez ocurrido esto, el desertor pudo apreciar las maravillas del cosmos, la belleza del mundo, todas las maravillas de la naturaleza, así como también pudo comprender la falsa realidad a la que estaba inmerso junto con sus iguales dentro de la caverna. Aquí es donde entraba el clímax del capítulo. Dentro de esta misma suposición, ¿qué sucedería con aquél hombre al regresar a la caverna?

La respuesta se describiría en la situación siguiente: al regresar a la posición en donde se encontraban sus compañeros de cautiverio, volverían sus problemas con la vista, ya que se tendría que readaptar a las tinieblas y la oscuridad característica de su lugar de origen. Todo esfuerzo por corromper los cerrados pensamientos de los demás sería en vano, los cautivos verían con peligro el salir de la cueva, al grado de posiblemente matar a quien logró salir, en el caso de que éste intentara hacer que uno de ellos saliera. Aquél hombre liberado sería testigo único de la verdad y vería con impotencia cómo sus camaradas abrazaban una fantasía.

¿Cuál es la relación axiológica que se le puede atribuir a esta alegoría en relación a México? El caso mexicano es, a mi parecer, un ejemplo perfecto que aterriza el efecto reflexión-realidad que buscaba el texto desde su redacción. Así como los cautivos en la caverna, muchos mexicanos visualizan su propia realidad desde las sombras. Portan con orgullo su propio velo de la ignorancia, aludiendo a Rawls. Pocos son quienes se aventuran a escapar de la concavidad  y de las cadenas, para ver lo que sucede, reaccionando ante lo que a vista de cualquiera debería ser deleznable, triste y causal de rabia. El grito de los desertores va hacia el vacío, de una sociedad que adopta la misma posición desde tiempos memorables. No gusta de politizar, pues ¿de qué sirve? Por el otro lado, vinculan un afecto indescriptible por lo inmediato. Que si Fernando le fue infiel a Perengana en “Abismo de Pasión”, que el esposo de la vecina del tío del amigo ganó un automóvil en el concurso X, “que si esto, que si el otro”, para describirlo a la mexicana.

Ahora bien, tampoco sería justo de mi parte, emitir un juicio de tal calado, sin entender que parte del problema se moldea por un sistema que permite la apatía generalizada a la que hice mención. Es sin duda una cuestión de cultura, que nos ha dejado a la sociedad mexicana una herencia difícil de apartar. Recuerdo una anécdota del guerrillero argentino, Ernesto “Che” Guevara en su estancia en la Ciudad de México, mucho antes de partir a Cuba. Guevara acababa de llegar al país junto con su futura primera esposa, Hilda Gadea, peruana ex militante del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), después de una amarga experiencia a la distancia en Guatemala, donde vio con horror el golpe de estado auspiciado por la CIA en contra del mandatario  Jacobo Árbenz.

El doctor Guevara (era médico) escribía en su libreta de memorias la inexistencia de la revolución mexicana. Después de haber presenciado junto con Hilda, el desfile del Día del Trabajador, pocas cosas podía destacar. “La revolución mexicana está muerta, estaba muerta hace rato y no nos habíamos dado cuenta […] El desfile de los trabajadores organizados parece un entierro […]. Los une el presupuesto, la nómina del gobierno”. Aunque se trate de un hombre a quien posiblemente, muchos no ven con agrado –posición que yo respeto mas no comparto- por lo que representa ideológicamente, invito al lector a hacer a un lado sus dogmas políticos y concentrarse meramente en la idea del texto.

De la anécdota del guevarismo rescato cómo un extranjero, un distante de la política mexicana, daba el tiro de gracia con tal exactitud. Fue así, como el régimen de la revolución mexicana (dígase los gobiernos priístas) adoptó la postura paternalista del porfiriato, aunque esto pareciera contradictorio, y buscara la alineación total de sus gobernados a fin de crear este ambiente Presidente intocable-súbdito. Pero a pesar de todo, con ciudadanos contentos con su, repito, realidad inmediata, la cuestión de la rebeldía era de un costal distinto. 

La revolución, en efecto ya había muerto. Lo que Guevara presenció era meramente, un ultraje ideológico con el fin de alinear a “Los de Abajo”. Sorprendente (¿o no?) es que hay muchos otros ejemplos en donde gente foránea en cuestión de minutos comprendió las realidades que un pueblo no percibía desde siglos. (Sugiero leer, por ejemplo, a Frank Tannenbaum o John Keneth Turner, llamados a ser los gringos que entendieron a México y expulsados del país por su pensamiento crítico).

 Regresando al punto de hace unos párrafos, como un perro en un exhaustivo intento de atrapar su propia cola, he visto los intentos fallidos por salir de esta “mexicanitis”. ¿Cómo cambiar aquello que se encuentra en los cimientos mismos de la cultura? ¿Cómo sacar de la cueva a aquellos quienes no les interesa salir de ella? Razón le doy al estudio de la OCDE que revela que a pesar de la baja productividad y la situación socioeconómica del mexicano (que no es en término prácticos, buena) somos un pueblo feliz.  Feliz con nuestra mala distribución de riqueza, felices con nuestros monopolios, extasiados por la corruptela, la inoperancia, los cacicazgos estatales, la falta de rendición de cuentas. Felices de nuestra infelicidad.

Como dato anexo al de la felicidad, un estudio reciente de la UNESCO sitúa a México como el lugar 107 de un total de 108 naciones en lectura. Si se comprende que en últimos años, el país siempre termina en puestos de este nivel y los niveles altos de analfabetismo que mostraba el México a través de los siglos, podría ver esto como una causa suficientemente fuerte para tomar mi propia tesis del problema. Si no se puede saber por cuenta propia del ciudadano qué está mal, por ende no se puede saber que algo en efecto, está, ha estado y seguramente estará mal. Es aquí donde el pilar de la educación levanta la mano y se muestra como solución única, irrevocable del problema cultural. Aceptemos la premisa… ¿es suficiente? Por supuesto que no.

Si usamos -sin conceder- los resultados de la prueba PISA (Program for International Student Assessment) como medición para el nivel educativo, veríamos con sorpresa que no por tener un alto nivel académico, repito usando esta vara de medición a manera hipotética, se está en la misma escala en nivel de lectura. Invito a la comparación: (http://es.wikipedia.org/wiki/Informe_PISA#Tablas_de_clasificaci.C3.B3n) (http://archivo.univision.com/content/content.jhtml?cid=1072656)

Mi propuesta, desde mi trinchera como un ciudadano crítico y de la mano del periodismo, no declara que decir que la “educación de calidad puede salvar a México” es un maniqueísmo burdo, al contrario, para lograr este éxodo de la caverna, es necesario fomentar tanto la lectura como el juicio del lector. Algo que no fomentan los libros de texto.  Mi propuesta sería voltear al pasado, regresar las hojas y ver qué modelo ha funcionado. El trabajo del “apóstol de la educación”, José Vasconcelos es posiblemente el que mayor fruto ha tenido. Intercambios culturales, ediciones de libros exitosos, lecturas de filosofía desde tempranas edades, diálogo, debate, el auge del muralismo. Esto junto al mimetismo del presente de países que han elevado sus estándares en el mismo rubro, como es Corea del Sur, son el binomio perfecto para empezar desde cero una labor que no se hará de noche a la mañana.

Es necesario generar el cambio de chip, quisiera despertar y que mis opiniones acerca de temas que deberían ser de trascendencia no se convirtieran en un monólogo, que mis amigos y mis amigas no se interesen en la realidad del país cada cambio de sexenio en un fast track queriendo saber lo necesario que debieron de haber sabido durante muchos años atrás. Quisiera que no fuera motivo de “hueva” abrir de vez en cuando el periódico y apagar la televisión.  Escuchar con sensatez a alguien decir que ver un noticiero no es precisamente, informarse bien. Que se debata qué autor es mejor y no sobre las operaciones estéticas del protagonista “Y” de la serie de moda.


Es falso cuando dicen que nada se puede hacer de interesarse en temas como los que menciono, es falso decir que nada puede cambiar o que, en su defecto, lo único que puede causar eso es generar resentimiento, impotencia, y coraje. No niego que así lo sería, pero la diferencia radica en que al saberse, se puede señalar, al señalar se puede actuar en consecuencia. Son esa misma “hueva” y apatía los gritos coléricos de los prisioneros de la caverna de Platón, rehusándose a salir de las sombras. Es esa cabrona hueva la amenaza de muerte a quienes intentamos invitar a los encadenados a salir…

lunes, 8 de julio de 2013

Elecciones 2013: la plutocracia mexicana

Detenida candidata priísta a la presidencia municipal de Pajapan, Veracruz por presunta compra de votos, joven asesinado en el municipio de Mecayapan- del mismo estado- mientras éste grababa desde su celular a un grupo cometiendo la misma práctica, casa de campaña del candidato, Reveriano Pérez Vega, a la alcaldía de Coxquihui, también del estado jarocho, baleada (un operador local muerto). Un grupo de aproximadamente 4 personas roban urna en el centro de Puebla, se detiene en flagrancia a presunto colaborador panista coaccionando el voto en Tampico, Tamaulipas, mientras que el presidente local del partido albiazul en Madero, reporta el mismo ilícito en diversas colonias populares de la entidad, en  favor del candidato opositor. Dos mil cuatrocientas boletas electorales quemadas en Oaxaca,  dos operadores priístas golpeados en Reynosa, denuncias a la Fepade (fiscalía especializada para la atención de delitos electorales) por desapariciones inexplicables en las listas nominales, cambios no anunciados en pleno día de elección en la localización de las casillas (caso más sonado el de Chihuahua, donde el presidente del PAN, Gustavo Madero, no pudo votar). Candidatos de distintos estados e incluso un dirigente estatal  ‘levantados’ y  asesinados, antes del domingo. La falla aritmética del PREP en la elección para gobernador en Baja California.

Terminada la reciente jornada electoral, tristemente se ven cosas que parecían de un pasado lejano para nosotros en la contemporaneidad. Se vuelven a ver esas prácticas de las que nos contaban nuestros padres, esas que leemos en los libros de historia, las leyendas añejas del periodo jurásico mexicano.  Los periódicos evidencian el servilismo indiscriminado de los institutos electorales locales, a las órdenes de su majestad Gobernador, a grupos de choque que espantan al electorado, que se colocan estratégicamente en puntos que desfavorecen a su candidato como una marea multitudinaria, que intimida, que agrede. Sangre y plomo que nubla el espíritu de la participación activa de los ciudadanos. La realidad de estas elecciones, en el siglo XXl, nos ha de hacer reflexionar seriamente, ¿en dónde se encuentra México como democracia? Si es que se puede decir que gozamos plenamente de una. ¿Qué razones causaron que viéramos elecciones tan violentas, un proceso acribillado antes, durante y después del mismo?

El filósofo y economista Karl Marx estipulaba que la democracia nace cuando son abolidas las clases sociales, es ahí donde se constituye la “dictadura del proletariado”.  Alejándonos, de la radicalidad de la postura marxista sobre la democracia liberal (en la cual él no creía, pues la llamaba utópica), algo cierto puede ser en el caso mexicano, y eso es que el poder del voto no se respetó (¿o respeta?) en su plenitud, dígase por dolo, inocencia, fallas del andamiaje institucional, circunstancias desafortunadas, etc.  Yendo a una postura más mesurada de nuestra inmediata realidad, coincido en la visión del sociólogo-economista italiano, Vilfredo Pareto, en que en los países con marcadas distancias sociales, se enraíza la llamada “plutocracia”.  Palabra de origen griego, muy sencilla de explicar en realidad dentro del pensamiento de Pareto, es el aprovechamiento de una democracia deficiente para que  el control lo tomen quienes ostentan el poder económico o político.

La turbulencia que ha puesto al desnudo a nuestra vida democrática, proyectada en las pasadas elecciones, nos hace dudar de la legitimidad misma de la democracia en sí. Al menos en mi forma de ver. ¿Qué tan deficiente es nuestro aún joven sistema electoral que ha sido pisoteado de forma tan flagrante? La gente puede ver esto como un atrevimiento de mi parte, posiblemente, pero siempre he crecido bajo la máxima de: ante la duda pregunta. Entendiendo esto, no hay nada hasta el día de hoy que me pueda asegurar que lo que vimos ayer no se puede volver a repetir, o que ya ha pasado pero la lupa de los medios no había hecho el énfasis debido. Estas son preguntas que evidentemente, al menos en este momento, no podría responder yo, ni pueden ser respondidas.

Todo esto a fin al cabo, duele, molesta, perturba y disgusta. Duele que quede en evidencia que las prácticas a las que muchos analistas llaman priístas, la infamia de la maquinaria del PRI, sigan vivas, reloaded amparadas por el regreso del Señor Presidente y se burlen de la indiferencia de  muchos ante la vida político-electoral. Molesta que esas prácticas durante doce años en lugar de ser exterminadas, actuaran de forma endémica, contagiaran a la oposición y vieran en ella posibilidades de triunfos que deberían ir a las boletas y no a los bolsillos de los desprotegidos. Perturba la apatía de los medios ante algo que a todas luces debe ser un foco rojo, entendiendo que-como ya mencioné- no se puede calificar a la democracia mexicana bajo estándares que no le corresponden, pues se presume que nuestra legalidad electoral no tiene más años de vida que un estudiante de secundaria promedio. Disgusta que lo que en otros lados es una fiesta, una celebración de los ciudadanos que pueden decidir libremente a sus representantes, aquí ha sido un interminable dolor de cabeza.

El sistema sigue cayendo, tal vez no como en el 88. Pero las circunstancias que deberían de arropar un proceso limpio, no están, no aparecen. La gente sigue siendo apática para ir a votar cuando el proceso no es federal. Entienden que, así como en los años de la Presidencia Imperial, como diría Krauze, es fácil jugar sucio en los niveles locales. Es sencillo movilizar desde los lejanos astros que giran alrededor del Sol Presidencial y acarrear, cerrar, confundir, engañar. Es más fácil hacer lo difícil.  Se cambiaron los Gonzalo N. Santos, por los Chapo Guzmán. Ya no hay caudillos revolucionarios armados afuera de las casillas, pero las imágenes nos mostraron sangre nuevamente en un domingo electoral. Si las condiciones fallan, es porque el sistema falla.

Que no vengan ahora los presidentes de los dos partidos más importantes de la oposición, Jesús Zambrano del PRD y Gustavo Madero del PAN, a morder la mano que durante poco más de seis meses les dio de comer. Que no se sorprendan que el adéndum del Pacto de México (http://pactopormexico.org/adendum-al-pacto-por-mexico/) no se respetara, que no acusen a los dinosaurios con los que ellos mismos compartían mesa y sonreían para la foto oficial el dos de diciembre del año pasado. Que no digan que están “hasta la madre”, no se pueden hacer los sorprendidos.

 Uno, porque tal como la fábula del alacrán y la rana, hay cosas que nunca cambian y dos, han sido testigos de cómo sus correligionarios han hecho lo mismo, no sólo en estas elecciones, sino en las que han devenido en los últimos años. Todo lo que sucedió no es atribuible a culpables, no sería lo justo. No sería prudente. Fieles a la costumbre mexicana, los dirigentes de la otrora oposición seguramente tomarán cartas en el asunto, después de que el niño se ahogara en el pozo.

Recomendaría en todo caso, a los señores Madero y Zambrano a que echaran un ojo a la Reforma Político-Electoral(http://www.lasillarota.com/loesencial/item/67764-los-30-puntos-de-la-reforma-pol%C3%ADtica-del-pan-y-prd), que las bancadas de sus partidos han suscrito. Que desafíen al Ogro Filantrópico, cambien las reglas del juego. Entiendan que el IFE ha fallado, ha fallado como árbitro imparcial, como representante de los ciudadanos y como fiscalizador. Comprendan que la cultura del mapachismo florece y se esparce gracias a la fertilidad de un sistema flojo, chafa, apático, que lejos de incentivar competencia engendra pactos debajo del agua (no hablo del de México, no se confundan). Deben abrir el debate y que la cuestión no sólo se trate de federalismos, sino un efecto ondas de agua. Si la democracia depende de un papel de facto firmado por cúpulas, no podemos sorprendernos de que para el año 2015 lleguemos al cretáceo mexicano. ¡Imaginen el 2018! Exhorto a las fuerzas opositoras, a que sean eso: oposición. Den énfasis en la reforma y la amplíen aún más, antes de que se llegue a presentar. Todos sabemos que de todas maneras, las iniciativas son susceptibles a ser rasuradas bajo los intereses plutocráticos.  

Para evitar profecías auto cumplidas (http://es.wikipedia.org/wiki/Profec%C3%ADa_autocumplida), como dice el lenguaje de la sociología, las dirigencias partidistas deben actuar. Dejar de lado el teatro, ser políticos y no dramaturgos. Hacer un pacto de México y no por México. El reto es muy grande. Se vienen dos reformas fuertes, de gran calado y que se espera que nuevamente polaricen a la sociedad: la fiscal (con un aumento al IVA y el gravamen a alimentos y medicinas) y la energética (cambios en el 27 constitucional para permitir a la inversión privada dentro de la estructura de PEMEX). No se puede esperar a después, se deberá salir de la mecánica del Pacto para que en lo político y en lo electoral se profundice un cambio de base. Que la barbarie del 7 de julio pasado, sirva para tomar acciones en consecuencia y evitar que se repita. Después de lo que vimos, los tiempos lo ameritan, las circunstancias lo ameritan y México lo amerita. De no ser así, seguiremos viviendo una auténtica plutocracia.