Eran los inicios de la segunda década del siglo XX, Estados Unidos había
decidido enmendar una Ley que prohibía la fabricación y el consumo del alcohol.
“Esta noche nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento.
Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Las cárceles quedarán
vacías, los trasformaremos en graneros y fábricas. Todos los hombres caminarán
erguidos, sonreirán las mujeres y niños. Se cerraron para siempre las puertas
del infierno” fueron las palabras del Senador Volstead al proclamar la Ley Seca
en Estados Unidos en 1920.
A partir de esto, nació una sed generalizada de los pobladores yanquis
para consumir aquella droga “diabólica”. Con fines un tanto empresariales y
delictivos también, nace el famoso Sindicato del Crimen, grupo "gánster" creado
por el famoso criminal conocido como “Scarface”
Al Capone, con el propósito de controlar el mercado ilícito del alcohol.
Al paso de los años el Sindicato era el nirvana de muchos norteamericanos
que buscaban aquella deliciosa bebida. Al Capone había erigido su imperio desde
la ciudad de Chicago. El mundo estaba al alcance de una botella de alcohol, se
tienen cifras que flotan entre las 40,000 personas que durante esos años fueron
encarceladas por encontrarse en estado de ebriedad.
Como punto de caída, al mafioso de origen italiano se le logró encarcelar
bajo la excusa de "evasión fiscal" en 1930. Mientras que su negocio, una vez
él en prisión, se desmoronó. La Enmienda
XIX había echado abajo la Ley Seca.
Hace apenas unas horas, diputados
locales del PRD-DF han propuesto abrir a consulta ciudadana la posibilidad de
que en la Asamblea Legislativa se proponga de manera oficial, la discusión de
la legalización de la marihuana dentro de las coordenadas de la capital
mexicana. Rompiendo así tabúes. De contar con el visto bueno de la población
local, sumando la mayoría que tiene el partido del sol azteca en la Asamblea,
el tema de la legalización será inminentemente aprobado, a partir del inicio de
la legislatura que se reanudará en septiembre. ¿Cuál será la resonancia que pueda causar esto en
el resto de la República bajo la realidad inmediata en la que estamos inmersos
todos?
Sin duda, pensando de una manera
futurista, la posibilidad de que se logre llevar a buen puerto la legalización
de la cannabis en el Distrito Federal podría marcar un antes y un después
dentro del guión que se ha venido manejando años atrás en nuestro país y
todavía en gran parte de los Estados del mundo. Se abriría a la discusión sobre
si la trama del prohibicionismo, que se ha venido manejando desde hace ya más
de 100 años y se potencializó en este rubro en particular con la guerra contra
las drogas del ex presidente estadounidense Richard Nixon (http://en.wikipedia.org/wiki/War_on_Drugs), ha sido
favorable o desfavorable. La prueba
empírica sin embargo, y en este ejercicio de entrometimiento al que me permito,
puedo decir que ha sido sumamente desfavorable.
Esta nota ha caído en el país
indicado en el momento indicado. En un primer plano, cayó en un momento idóneo
precisamente por los resultados escandalosos que han venido a convertirse los
números de la política de seguridad fallida del sexenio pasado, traducido al español:
la política anti narco del ex presidente Calderón. Una política terca, sin
autocrítica, dirigida a los intereses de la bilateralidad México-Estados Unidos
y que poca sensibilidad tuvo ante las afectaciones a terceros, al menos en la
postura oficialista así lo fue. Cae en
el país en donde se luchaba “para que la droga no llegara a tus hijos”, cuando
en efecto, la droga no llegaba a los hijos de los mexicanos. Hasta 2010, México
contaba con un porcentaje relativamente bajo en el consumo de drogas tomando como referencia a la
media mundial. En contraste con el 42% de la población del vecino del norte,
sólo el 5% de los mexicanos se decía haber consumido alguna vez una droga en su
vida (el promedio a nivel mundial es 7.8%). Hubo en datos crudos, mayor crecimiento en el
consumo de alcohol que en el consumo de droga, sin embargo, aunque pareciese
contradictorio los puntos de narcomenudeo en el país crecieron exponencialmente
así como los grupos criminales. (Se recomienda leer: “Los Saldos del Narco:
Fracaso de una Guerra” de Jorge Castañeda)
En segundo plano, por el pasado
inmediato de nuestro mayor socio comercial en el mercado ilegal de drogas:
Estados Unidos. Hace apenas unos meses,
los estados de Colorado y Washington habían aprobado el uso recreativo de la
mariguana. Lo que esto significa es que como consecuencia de lo dicho, el ciudadano
americano que resida en los estados mencionados podrá comprar en una tienda-
obviamente aprobada por el Gobierno bajo los reglamentos y la dosis necesaria
en el producto en venta- un cigarro o cualquier otra forma ingeniosa de consumo
del narcótico. Sin olvidar que el 32% de los ciudadanos norteamericanos pueden
consumir mariguana de manera legal con una receta médica en mano. ¿No suena raro
que tan sólo un poco más de dos mil kilómetros de frontera pueda marcar tanta
diferencia entre una política de drogas y otra? En adición a esto, como futuro inmediato, se
puede agregar en el tema del norte, que hay todavía en el aire un posible
referéndum en el estado con la divisoria de mayor tránsito y populación en el mundo:
California, para el uso recreativo de la cannabis.
En un tercer y último plano, por
una realidad fría para las
consideraciones conservadoras que defienden a ultranza la política
prohibicionista Nixoneana: la OEA (Organización
de los Estados Americanos), bajo la exitosa presión de distintos ex mandatarios
(destaco a César Gaviria presidente
colombiano a principios de los noventas) y académicos reconocidos a nivel
mundial, ha aceptado el diálogo paulatino en el tema de la las drogas de una
manera abierta y plural para antes del 2016,en el entendido de que para entonces habrá un consenso hecho. Por lo pronto a principios de mes ya
hubo un foro del tema en Antigua, Nicaragua. Si bien es precoz hablar de que esto tenga algo que ver o no
con lo hasta ahora expuesto- solamente José Mujica, presidente de Uruguay ha
mostrado una postura contundente a favor- el simple hecho de que se abra el debate
es motivo de celebración. (http://mexico.cnn.com/mundo/2013/06/05/la-oea-debate-por-primera-vez-el-combate-y-legalizacion-de-las-drogas)
No soy para nada un poseedor de la
verdad, nadie lo es ciertamente. Pero los datos que se han arrojado en las
últimas décadas han demostrado que prohibir es un incentivo para hacer lo
ilícito bajo el agua, está en la misma naturaleza humana. De convertirse en una
realidad concreta, a partir de lo que posiblemente se pueda llegar a discutir en septiembre y su conclusión final, el proyecto del Partido de la
Revolución Democrática en el D.F. podría ser un catalizador. Se
podrán ver resultados a corto y mediano plazo, y así pensar en que lo mismo
pueda ser emulado, de llegar a ser exitoso, en otros congresos locales. ¿Por
qué no pensarlo?
El debate de la legalización va más
allá de que se trate de un asunto de sentido común- según datos de The Journal
of the American Medical Association el cigarro de mariguana causa menor daño
pulmonar que el cigarro de tabaco http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=1104848- es un
debate que toca las fibras sensibles del dinero que maneja el crimen organizado
en el país. Sin importar el tipo de despenalización, para uso recreativo o
medicinal, los cálculos del Instituto Mexicano para la Competitividad
demuestran que las perdidas serían millonarias. Sólo los casos de Colorado y Washington
serían motivo de la posible pérdida de
2,800 millones de dólares para los cárteles mexicanos.
No se vende la idea de legalizar
como una única salvación mesiánica para problemas sociales y de seguridad
nacional, si eso es lo que se plantea por los que se oponen a lo proyectado en estas líneas, se ha perdido entonces el punto del
escrito. La legalización parte como una premisa liberal en donde se entiende
que el Estado no puede encadenar el hacer individual de los ciudadanos, claro,
siempre y cuando no exista afectación a terceros. La legalización busca dar
mayores opciones a la población en sus libertades máximas como miembros de la
sociedad. Se intenta dar certeza de que el prohibicionismo genera
desobediencia. Legalizar es, explicar que puede existir un doble beneficio a
partir de los resultados: en primer lugar el espíritu libertario que acabo de
exponer y por último, como un premio extra, el golpe en las finanzas de la
delincuencia organizada. Misma que incide de manera directa en
el 70% de la economía formal en el país (http://www.eluniversal.com.mx/nacion/175623.html).
Véase el posible caso del D.F. como un
experimento social mediante una política pública, que a diferencia de la
fallida estrategia de seguridad, deberá rendir cuentas del desenvolvimiento y
si éste es negativo… apagarlo o cambiar el rumbo. Después de todo lo que hemos
vivido, ¿qué tanto es tantito?