Detenida candidata priísta a la
presidencia municipal de Pajapan, Veracruz por presunta compra de votos, joven
asesinado en el municipio de Mecayapan- del mismo estado- mientras éste grababa
desde su celular a un grupo cometiendo la misma práctica, casa de campaña del
candidato, Reveriano Pérez Vega, a la alcaldía de Coxquihui,
también del estado jarocho, baleada (un operador local muerto). Un grupo de
aproximadamente 4 personas roban urna en el centro de Puebla, se detiene en
flagrancia a presunto colaborador panista coaccionando el voto en Tampico,
Tamaulipas, mientras que el presidente local del partido albiazul en Madero,
reporta el mismo ilícito en diversas colonias populares de la entidad, en favor del candidato opositor. Dos mil
cuatrocientas boletas electorales quemadas en Oaxaca, dos operadores priístas golpeados en Reynosa, denuncias
a la Fepade (fiscalía especializada para la atención de delitos electorales)
por desapariciones inexplicables en las listas nominales, cambios no anunciados
en pleno día de elección en la localización de las casillas (caso más sonado el
de Chihuahua, donde el presidente del PAN, Gustavo Madero, no pudo votar). Candidatos
de distintos estados e incluso un dirigente estatal ‘levantados’ y asesinados, antes del domingo. La falla
aritmética del PREP en la elección para gobernador en Baja California.
Terminada la reciente jornada
electoral, tristemente se ven cosas que parecían de un pasado lejano para
nosotros en la contemporaneidad. Se vuelven a ver esas prácticas de las que nos
contaban nuestros padres, esas que leemos en los libros de historia, las leyendas
añejas del periodo jurásico mexicano. Los periódicos evidencian el servilismo
indiscriminado de los institutos electorales locales, a las órdenes de su
majestad Gobernador, a grupos de choque que espantan al electorado, que se
colocan estratégicamente en puntos que desfavorecen a su candidato como una
marea multitudinaria, que intimida, que agrede. Sangre y plomo que nubla el
espíritu de la participación activa de los ciudadanos. La realidad de estas
elecciones, en el siglo XXl, nos ha de hacer reflexionar seriamente, ¿en dónde
se encuentra México como democracia? Si es que se puede decir que gozamos
plenamente de una. ¿Qué razones causaron que viéramos elecciones tan violentas,
un proceso acribillado antes, durante y después del mismo?
El filósofo y economista Karl
Marx estipulaba que la democracia nace cuando son abolidas las clases sociales,
es ahí donde se constituye la “dictadura del proletariado”. Alejándonos, de la radicalidad de la postura
marxista sobre la democracia liberal (en la cual él no creía, pues la llamaba
utópica), algo cierto puede ser en el caso mexicano, y eso es que el poder del
voto no se respetó (¿o respeta?) en su plenitud, dígase por dolo, inocencia,
fallas del andamiaje institucional, circunstancias desafortunadas, etc. Yendo a una postura más mesurada de nuestra
inmediata realidad, coincido en la visión del sociólogo-economista italiano,
Vilfredo Pareto, en que en los países con marcadas distancias sociales, se
enraíza la llamada “plutocracia”. Palabra
de origen griego, muy sencilla de explicar en realidad dentro del pensamiento
de Pareto, es el aprovechamiento de una democracia deficiente para que el control lo tomen quienes ostentan el poder
económico o político.
La turbulencia que ha puesto al
desnudo a nuestra vida democrática, proyectada en las pasadas elecciones, nos
hace dudar de la legitimidad misma de la democracia en sí. Al menos en mi forma
de ver. ¿Qué tan deficiente es nuestro aún joven sistema electoral que ha sido
pisoteado de forma tan flagrante? La gente puede ver esto como un atrevimiento
de mi parte, posiblemente, pero siempre he crecido bajo la máxima de: ante la
duda pregunta. Entendiendo esto, no hay nada hasta el día de hoy que me pueda
asegurar que lo que vimos ayer no se puede volver a repetir, o que ya ha pasado
pero la lupa de los medios no había hecho el énfasis debido. Estas son
preguntas que evidentemente, al menos en este momento, no podría responder yo,
ni pueden ser respondidas.
Todo esto a fin al cabo, duele,
molesta, perturba y disgusta. Duele que quede en evidencia que las prácticas a
las que muchos analistas llaman priístas, la infamia de la maquinaria del PRI,
sigan vivas, reloaded amparadas por
el regreso del Señor Presidente y se burlen de la indiferencia de muchos ante la vida político-electoral.
Molesta que esas prácticas durante doce años en lugar de ser exterminadas, actuaran
de forma endémica, contagiaran a la oposición y vieran en ella posibilidades de
triunfos que deberían ir a las boletas y no a los bolsillos de los desprotegidos.
Perturba la apatía de los medios ante algo que a todas luces debe ser un foco
rojo, entendiendo que-como ya mencioné- no se puede calificar a la democracia
mexicana bajo estándares que no le corresponden, pues se presume que nuestra
legalidad electoral no tiene más años de vida que un estudiante de secundaria promedio.
Disgusta que lo que en otros lados es una fiesta, una celebración de los
ciudadanos que pueden decidir libremente a sus representantes, aquí ha sido un
interminable dolor de cabeza.
El sistema sigue cayendo, tal vez
no como en el 88. Pero las circunstancias que deberían de arropar un proceso
limpio, no están, no aparecen. La gente sigue siendo apática para ir a votar
cuando el proceso no es federal. Entienden que, así como en los años de la
Presidencia Imperial, como diría Krauze, es fácil jugar sucio en los niveles locales.
Es sencillo movilizar desde los lejanos astros que giran alrededor del Sol Presidencial
y acarrear, cerrar, confundir, engañar. Es más fácil hacer lo difícil. Se cambiaron los Gonzalo N. Santos, por los
Chapo Guzmán. Ya no hay caudillos revolucionarios armados afuera de las casillas,
pero las imágenes nos mostraron sangre nuevamente en un domingo electoral.
Si las condiciones fallan, es porque el sistema falla.
Que no vengan ahora los presidentes de los dos partidos más importantes de la oposición, Jesús Zambrano del PRD y Gustavo Madero del PAN, a morder la mano que durante poco más de seis meses les dio de comer. Que no se sorprendan que el adéndum del Pacto de México (http://pactopormexico.org/adendum-al-pacto-por-mexico/) no se respetara, que no acusen a los dinosaurios con los que ellos mismos compartían mesa y sonreían para la foto oficial el dos de diciembre del año pasado. Que no digan que están “hasta la madre”, no se pueden hacer los sorprendidos.
Uno, porque tal como la fábula del alacrán y la rana, hay cosas que nunca cambian y dos, han sido testigos de cómo sus correligionarios han hecho lo mismo, no sólo en estas elecciones, sino en las que han devenido en los últimos años. Todo lo que sucedió no es atribuible a culpables, no sería lo justo. No sería prudente. Fieles a la costumbre mexicana, los dirigentes de la otrora oposición seguramente tomarán cartas en el asunto, después de que el niño se ahogara en el pozo.
Recomendaría en todo caso, a los
señores Madero y Zambrano a que echaran un ojo a la Reforma Político-Electoral(http://www.lasillarota.com/loesencial/item/67764-los-30-puntos-de-la-reforma-pol%C3%ADtica-del-pan-y-prd), que las bancadas de sus partidos han suscrito. Que desafíen al Ogro
Filantrópico, cambien las reglas del juego. Entiendan que el IFE ha fallado, ha
fallado como árbitro imparcial, como representante de los ciudadanos y como
fiscalizador. Comprendan que la cultura del mapachismo
florece y se esparce gracias a la fertilidad de un sistema flojo, chafa, apático, que lejos de incentivar
competencia engendra pactos debajo del agua (no hablo del de México, no se
confundan). Deben abrir el debate y que la cuestión no sólo se trate de
federalismos, sino un efecto ondas de
agua. Si la democracia depende de un papel de facto firmado por cúpulas, no
podemos sorprendernos de que para el año 2015 lleguemos al cretáceo mexicano. ¡Imaginen
el 2018! Exhorto a las fuerzas opositoras, a que sean eso: oposición. Den
énfasis en la reforma y la amplíen aún más, antes de que se llegue a presentar.
Todos sabemos que de todas maneras, las iniciativas son susceptibles a ser
rasuradas bajo los intereses plutocráticos.
Para evitar profecías auto cumplidas
(http://es.wikipedia.org/wiki/Profec%C3%ADa_autocumplida),
como dice el lenguaje de la sociología, las dirigencias partidistas deben actuar. Dejar de lado el teatro, ser políticos y no dramaturgos.
Hacer un pacto de México y no por México. El reto es muy grande. Se vienen dos
reformas fuertes, de gran calado y que se espera que nuevamente polaricen a la
sociedad: la fiscal (con un aumento al IVA y el gravamen a alimentos y medicinas)
y la energética (cambios en el 27 constitucional para permitir a la inversión
privada dentro de la estructura de PEMEX). No se puede esperar a después, se deberá
salir de la mecánica del Pacto para que en lo político y en lo electoral se
profundice un cambio de base. Que la barbarie del 7 de julio pasado, sirva para
tomar acciones en consecuencia y evitar que se repita. Después de lo que vimos,
los tiempos lo ameritan, las circunstancias lo ameritan y México lo amerita. De no ser así, seguiremos viviendo una auténtica plutocracia.
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