jueves, 24 de abril de 2014

Dictamen Lozano: los tentáculos de Televisa

Para entender a plenitud el siguiente artículo o, en caso de no conocer a totalidad la iniciativa de leyes secundarias en telecomunicaciones enviada por el Presidente, Enrique Peña Nieto al Senado de la República, sugiero leer mi artículo previo: Análisis: leyes secundarias en telecomunicaciones



Radicales, nos decían. Radicales y fanáticos era lo que una y otra vez se nos señalaba cuando apuntábamos a Televisa como lo que es, un poder de facto, un monstruo multidimensional cuyos tentáculos llegan hasta los pasillos de Palacio Nacional. Locos “izquierdosos” era lo que escuchábamos con frecuencia al decir que era el grupo perteneciente a Azcárraga Jean, quien muchas veces dictaba con una mano en la cintura qué trazo se debe llevar en cualquier querella que pueda afectar sus intereses. Hoy, hay un silencio generalizado. Es el tiempo quien nos ha dado la razón.

El martes 22 del presente mes, en la reunión de trabajo de las comisiones unidas de Comunicaciones y Transportes; Radio, Televisión y Cinematografía y Estudios Legislativos del Senado, presencié uno de los números legislativos más grotescos y vergonzosos de mi vida (no, nadie se quitó la ropa esta vez). Javier Lozano Alarcón, otrora Secretario de Trabajo y presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado, presentó un dictamen –proyecto de dictamen o anteproyecto según sus palabas- de las leyes reglamentarias en materia de telecomunicaciones propuestas por el Presidente Enrique Peña Nieto.

Los señalamientos en contra de Lozano, cayeron cual lluvia. No era para menos, en nombre de toda su comisión, el Senador panista había puesto a la mesa un dictamen de Ley. Algo que no solamente demuestra sus tintes de autoritarismo sino su nulo respeto a los procesos legales. Dentro de lo que se le imputaba por parte de diversos Senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Acción Nacional (PAN) es que al proporcionar un dictamen a cuenta propia, sin haberse reunido su comisión para redactarlo y –ya ni se diga- discutirlo, había quebrantado el Reglamento del Senado de la República en su artículo186 numeral 1 y 2, que entre otras cosas señalan: “El proyecto de dictamen formulado por la comisión coordinadora se somete a la consideración de otras dictaminadoras, al fin de incorporar sus observaciones y propuestas” además de que Una vez puestos de acuerdo los responsables de su formulación en las comisiones unidas, el proyecto de dictamen se distribuye a todos los integrantes de las mismas, por lo menos, veinticuatro horas antes de la reunión (…)”.

Esgrimiendo sus dotes de buen abogado (nunca lo he negado), el ex priísta, quien también fuera titular de la extinta Comisión Federal de Telecomunicaciones en el sexenio de Ernesto Zedillo, se defendió de las fijaciones que se le imputaron al decir que el documento que elaboró no era un dictamen sino un proyecto de dictamen o predictamen. Con esto, no se dejaba en entredicho al Reglamento del Senado. Sin embargo, el escrito (que no se hizo público hasta la tarde y que ni los mismos legisladores conocían) fue acompañado por una línea de trabajo legislativo que de igual forma impuso Lozano: cada bancada iba a tener un lapso de 48 horas para hacer sus señalamientos al respecto y para el jueves 24 iniciaría su discusión. Lo bueno es que el señor no impone nada y estamos seguimos de un “predictamen”.

¿Por qué es tan importante que inicie focalizando mis energías en Javier Lozano? Es simple: porque les guste o no a su alto número de partidarios, el ex secretario no debería estar ni siquiera presente en la elaboración, discusión y aprobación de estas leyes reglamentarias, ya que de manera directa o indirecta (dejo esto al criterio del lector) tiene un conflicto de intereses que se vinculan con Grupo Televisa. Esto es cierto: es del saber popular la relación de amistad que tiene Lozano con Javier Tejado Dondé, director de información y asesor jurídico de la televisora de Azcárraga Jean. Entiendo, claro, lo que se podría argumentar: “cada quien puede hacer de su vida lo que quiera y tener sus propias amistades”. Perfecto, ¡bravo!

Pero tanto la amistad de Lozano con Dondé como su relación con Silvia Ponzanelli, directiva de Fundación Televisa y con quien el Senador tiene cuatro hijos; son bases suficientes para que éste se separe de la discusión legislativa al respecto puesto a que el artículo 8 de la Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos establece claramente que deben de excusarse en asuntos "en los que tenga interés personal, familiar o de negocios, incluyendo aquéllos de los que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o parientes consanguíneos". Sin embargo, Lozano no sólo ha tomado parte medular en estas discusiones (incluso fue quien organizó los foros en el Senado de la materia), ahora sale con el número vergonzoso que les comparto.

Poniéndose su capa de Superman, el presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes; sale del recinto legislativo para comentar ante la opinión pública que nos ha salvado, expresar en entrevistas que sin importar lo que algunos locos radicales señalan, su dictamen –porque suyo es y de nadie más- ha quitado todo los aspectos negativos sobre el Internet que tantas críticas ha recibido la iniciativa peñista. Que, todo el capítulo de “Colaboración con la justicia” ha sido quitado y que los ciudadanos podemos estar tranquilos, porque claro que hay políticos bien intencionados. Por supuesto que no deberían los ciudadanos de  escuchar esos señalamientos que arguyen que–de acuerdo a la Ley– este salvador de las audiencias y los usuarios debería de irse junto con su “predictamen”, su sacrosanto proyecto de dictamen que ha mejorado la iniciativa Presidencial, que por cierto, él mismo la defendió una y otra vez desde que ésta salió a la luz pública.

Es mentira que se haya mejorado en gran escala el documento original. Es mentira que con estas modificaciones ilegales, los usuarios y las audiencias puedan tener un suspiro. Es mentira si se dice que Televisa no se volvió a salir con la suya, la diferencia es que esto termina por ser un acto de mayor descaro puesto a que estamos ante un representante de la televisora quien maniobra desde las altas cúpulas del Poder Legislativo una ley a modo, una Ley Televisa.

LOS CAMBIOS
Usando las palabras del panista, los cambios que toman lugar en el dictamen se concentran en 15 ejes distintos. En lo personal, tendría que escuchar de su viva voz en qué se fundamentan esos ejes ya que no vi una secuencia lógica en los pocos cambios elementales que pude notar en comparación a la iniciativa presidencial. Entendiendo que las numerosas “modificaciones” que se presumen no son en su gran mayoría, un cambio en la esencia misma de la reglamentación propuesta previamente, centraré el análisis en los puntos que mayor polémica generaron en la ciudadanía.

Empecemos con el Instituto Federal de Telecomunicaciones. En la Sección l del proyecto, específicamente en el artículo 15, se le atribuyen un total de 63 atribuciones explícitas al Instituto Federal de Telecomunicaciones, entre ellas la supervisión de la programación dirigida la población infantil; vigilar y sancionar las obligaciones en materia de defensa de audiencias e incluso la suspensión de transmisiones. Sin embargo la fracción LXlll limita al Instituto a: “Informar a la Secretaría de Salud y a la Secretaría de Gobernación, los resultados de las supervisiones realizadas en términos de la fracción anterior, para que éstas ejerzan sus facultades de vigilancia y sanción”. Entonces: sí pero no. Sí se le dan armas al IFT pero lo siguen supeditando a Gobernación y ahora a la Secretaría de Salud. ¿Entonces para qué tanta palabrería si las acciones del Instituto siguen sin ser contundentes y autónomas?

Igualmente, en el artículo 211, se vuelve al tema de las facultades del IFT –tratando de marcar un distanciamiento con Secretaría de Gobernación- sin embargo se sigue repitiendo la fórmula del artículo 15 cuando cada, después de realizar la supervisión pertinente, el Instituto informa tanto a Segob como a la Secretaría de Salud al respecto. De la misma manera, como también se veía en la iniciativa original, es a la primera dependencia quien le corresponde sancionar a los concesionarios en contenidos audiovisuales. Al Instituto se le limita sancionar solamente en los temas que competan a los topes de publicidad rebasados, que los concesionarios no nombren a un defensor de audiencias y que no se establezcan los  llamados “Códigos de Éticas”.

El dictamen llega incluso a suavizar el contacto entre los comisionados del IFT y los concesionarios a través de “entrevistas”, lo que a mi parecer puede resultar un arma de doble filo. En el artículo 30 se lee: “Fuera de las audiencias previstas en los procedimientos establecidos en esta ley, los Comisionados podrán tratar asuntos de su competencia con personas que representen los intereses de los agentes regulados por el Instituto, únicamente mediante entrevista. Para tal efecto, deberá convocarse a todos los Comisionados, pero la entrevista podrá celebrarse con la presencia de uno solo de ellos.” ¿Es muy atrevido llegar a pensar que esto puede prestarse a una suerte de cabildeo?

Aunado a esto, no se hizo un cambio importante con respecto a cómo sería el Pleno del IFT. El documento enviado al Senado por el Ejecutivo, hacía públicas las sesiones con excepción de “aquellas en la que se traten temas con información confidencial” a lo que ahora se le agrega: “o reservada” y que estas limitaciones están en estricta relación con la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental.

Otro punto importante es el de derecho de audiencias, que en el artículo 251 queda desglosado lo que esto significa y cada una de sus variantes, se incluye en la fracción Vll, el que los concesionarios incluyan la opción de doblaje, subtítulos y lenguaje de señas para gente con discapacidad auditiva; sin embargo se culmina con “La promoción y defensa de estos derechos deberán estar contemplados en el contenido de los Códigos de ética de los concesionarios”. Mismo precepto que ya fue criticado anteriormente en este espacio.

En el tema de Internet, que tanto auguraba Lozano que iba a cambiar drásticamente con respecto a la iniciativa del Ejecutivo, la realidad es que como tal, no hubo un gran cambio. El apartado de Neutralidad de la Red, quedó exactamente igual con excepción de que en el artículo 146, los concesionarios y autorizados que presten servicios de acceso a Internet harán ofertas “diferenciadas” según “las necesidades de los segmentos de mercado y clientes, diferenciando entre niveles de capacidad, velocidad o calidad”, el cambio con respecto al artículo original se basa en la palabra “diferenciadas” y no corrige la inconstitucionalidad que –insisto- ya se había puesto en evidencia en la edición pasada de este artículo.

Si es cierto que, los artículos más polémicos del apartado “Colaboración con la justicia” como los que tratan la geolocalización, la retención de datos por más de 24 meses por parte de los concesionarios y el bloqueo de señales por motivos de “seguridad nacional”, fueron eliminados como tal; el espíritu totalitario de éstos se trasladó a los artículos 189 y 190. En el primero, se  obliga a los concesionarios y proveedores de telecomunicaciones a “prestar auxilio a las instituciones federales y locales de procuración de justicia y a las policías” en la investigación de delitos, hasta ahí todo bien.

En el 190, por su parte se lee entre otras cosas: que los concesionarios de telecomunicaciones conserven “un registro y control de comunicaciones que se realicen desde cualquier tipo de línea que utilice numeración propia o arrendada, bajo cualquier modalidad, que permitan identificar con precisión(…)” datos como el nombre, razón social y domicilio del suscriptor; el tipo de comunicación que se llevó a cabo; destino de las comunicaciones; ubicación y posicionamiento geográfico de la línea; así como la conservación de datos por 12 meses (12 menos que la propuesta anterior, gran favor el que se nos hizo). Incluso se contempla el rastreo de mensajes de texto en la fracción lX del citado artículo. ¿No había prometido el Senador blanquiazul que iba a fuera todo el tema del Internet?

Por otra parte, en cuanto a la televisión (como era de esperarse), no se hicieron los cambios esperados para el fomento a la competencia, dígase la restricción de poderes a Grupo Televisa: se mantiene el criterio de preponderancia por “sector” en lugar de por servicio en el artículo 254, excusándose en que el criterio de servicio está contemplado en la Ley de Competencia Económica (se nota que ha sido muy bien aplicada en el pasado). También se mantienen tal y como estaban escritas las ridículas restricciones que le impone el IFT al preponderante en radiodifusión, entre las que sólo limitarían a la televisora a participar en sociedades que lleven a cabo la impresión de periódicos.


CONCLUSIÓN

Si bien no todo es meramente negativo en el dictamen de Javier Lozano, puesto a que hay ciertos puntos efectivos como regresar la fecha del apagón analógico al 31 de diciembre del 2015 y agregar el lenguaje de señas en las transmisiones como una obligación para facilitar a la gente con discapacidad auditiva. Lo cierto es que desde su elaboración, todo se ha hecho mal en este proceso. Todo. Desde permitir que el Senador albiazul haya elaborado por cuenta propia un proyecto de dictamen (ya sea por lo que dice el Reglamento del Senado o por su cercanía a Televisa) hasta que  se haya quitado de la mesa la opción de regresar el proceso desde cero.

Pero no fue así, los tentáculos de Televisa han movido el actuar de los legisladores como todo un gran titiritero político. Han sido las maniobras sucias y despiadadas del “soldado del PRI” -como alguna vez le llamó Emilio Azcárraga Milmo- las que han puesto las condiciones necesarias para que se ejecute esta tragicomedia. Pareciera que, como dice un buen amigo mío, en México  “las leyes escritas valen poco y más cuando hay intereses personales de por medio”. Poco servirá que la misma bancada del partido al que pertenece Lozano (Acción Nacional) rechace el dictamen, poco servirá que toda la bancada perredista haga lo propio; porque así logró el cálculo político Chapultepec, maquiavélicamente se puso cada ficha en su lugar para que estas fueran las condiciones: para que se le siguiera pegando al monopolio de Slim pero el suyo no fuera tocado ni con el pétalo de una rosa, para que so pretexto de distracción, se hablara más del tema de Internet para no observar las atrocidades en radiodifusión dentro del texto, para que las condiciones de competencia fueran un espejismo en el desierto. Lo has hecho una vez más Televisa, la secuela de la Ley Televisa pronto será una realidad.







miércoles, 23 de abril de 2014

Análisis: leyes secundarias en telecomunicaciones

El 24 de marzo, el Ejecutivo de la Unión envió al Senado la iniciativa de leyes reglamentarias a la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones aprobada el año pasado; con esto se propone la creación de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión así como la Ley del Sistema Público de Radiodifusión en México que abrogarían la Ley Federal de Radio y Televisión.

Aunado a que la reforma a las telecomunicaciones estipulaba textualmente que la fecha límite para que la reglamentación de ésta se aprobara el 9 de diciembre; fueron otros los puntos dentro del documento los que han causado una fuerte crítica por parte de la sociedad civil así como organismos internacionales. A continuación el análisis de: 1) porqué la inconstitucionalidad de las leyes propuestas;  2) porqué es una iniciativa que atenta contra los derechos humanos y 3) porqué una vez más, Televisa ha doblegado al Estado para que tengamos los ciudadanos una segunda versión de la Ley Televisa.

Para que el lector pueda comprender a groso modo una propuesta complicada dado su lenguaje técnico así como su extensión, dividiré el análisis–bajo el entendido de que todo el texto se basará en la explicación sobre su inconstitucionalidad y su daño directo a los derechos humanos así como el beneficio tácito a un consorcio en específico- en tres puntos: actitud frente a los monopolios, internet y el IFT (Instituto Federal de las Telecomunicaciones). De la misma manera, se contribuirá para coloquializar  las pequeñas grandes frases o palabras que pueden tener repercusiones negativas en una hipotética aplicación a futuro.

ACTITUD FRENTE A LOS MONOPOLIOS

Como se expone desde las primeras cuartillas del documento, lo que se busca es que el Estado retome su papel rector frente a los concesionarios del espectro radioeléctrico y que –basándose en estudios de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico- con la apertura a nuevos competidores en el mercado, se pueda vislumbrar un mayor dinamismo en la economía nacional. Para esto la iniciativa toma figuras jurídicas, o bien, instrumentos nuevos para coartar al mercado monopólico. Leyendo detenidamente el documento, se puede notar una clara tendencia para favorecer a uno de los dos peces gordos en este aspecto: Grupo Televisa.

Es evidente que América Móvil de Grupo Carso sale perjudicado. Esto se aplica en el apartado de interconexión, las disposiciones del IFT en cuanto a las tarifas del agente preponderante (en donde se le imputa entre otras cosas acabar con el cobro de Roaming), la terminación del cobro de larga distancia entre otros puntos más. El poder de Slim se disminuye y sale cortado por la filosa letra de la iniciativa Presidencial; incluso se introduce el concepto de “usuario visitante”, que acompaña en gran medida disposiciones que ya estaban avaladas por la reforma constitucional.

Por el otro lado, empero, Azcárraga Jean vuelve a sonreír desde Chapultepec. Como lo han señalado activistas, legisladores como Purificación Carpinteyro (PRD) y Javier Corral (PAN) y académicos de la talla de la profesora Irene Leyv: los regalos a la televisora son evidentes. En el artículo 260, que es un pilar ya que es el que establece el criterio de la preponderancia, se lee: “El Instituto (Federal de Telecomunicaciones) deberá determinar la existencia de agentes económicos preponderantes en el sector de la radiodifusión y en el sector de las telecomunicacones (…)”. Atacando a quemarropa lo que se había promulgado a nivel constitucional, se cambia la palabra “servicio” por “sector” en el criterio del IFT para declarar la preponderancia.

Entiendo lo que se preguntará el lector: ¿de dónde sale ganando Televisa en esto? Si entendemos que la medida para poder dictaminar quién es y quién no es preponderante es a partir del nivel de la audiencia, usar el criterio “sector” crea un verdadero “canal de las estrellas” que daría pie a que en televisión restringida, las subsidiarias de Televisión Vía Satélite sigan tomando terreno en el mercado. Reduciendo esto a lo más simple: usando el nuevo discernimiento se tendría que dividir a Televisa en televisión abierta y televisión restringida (aunque ambas pertenezcan al mismo grupo) y gracias a esa división ya no hablamos de un preponderante.

El regalo no queda ahí, el artículo 264 en su fracción XVll menciona entre las limitaciones que se le daría al agente económico preponderante en radiodifusión: “Abstenerse de participar en sociedades que lleven a cabo la impresión de periódicos (…)”. ¡El colmo! Lejos de quitarle poder en el mapa geoeconómico que controla a nivel nacional, a Televisa reverentemente se le prohibiría participar en el único mercado en donde no participa. ¡Pobrecitos!

Los premios a Azcárraga siguen: si se esperaba una mejora en los contenidos y que los nuevos competidores (las dos nuevas cadenas abiertas nacionales) entren pronto a ofrecer nuevas alternativas a las audiencias, que existan mejores contenidos de programación y que la televisión pública se fortalezca; al menos esto no se podrá encontrar en el documento presentado al Senado.

Comienzo con los contenidos nuevos y la televisión pública: queda como un canjeo publicitario la producción nacional independiente en los canales de televisión abierta. Cinco puntos porcentuales más de tiempo de mensajes comerciales a cambio de un mínimo de 20% (esto es, el porcentaje de producción nacional independiente que se propone a cambio) de lo que debiera ser una opción alterna, fresca e ideal para cualquier concesionario de televisión abierta.

De igual forma, como queda dispuesto en el artículo 1 de la Ley del Sistema de Radiodifusión de México: la televisión pública en  el país estará supeditada por un “organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, sectorizado a la Secretaria de Gobernación”. Lejos queda el modelo meramente autónomo de la BBC en Reino Unido o la ARD alemana, a cambio se ofrece una televisión pública con “autonomía” con una Junta de Gobierno conformada por un representante de la Secretaría de Gobernación, la SEP, la Secretaría de Salud, un Presidente del Sistema en representación del Gobierno Federal y tres consejeros ciudadanos. Si ponemos esto en una báscula, ¡claro que gana la autonomía!

Por último, la lápida a la competencia y el camino libre a Televisa se concreta con la prolongación del apagón analógico hasta el 31 de diciembre del 2017 como fecha máxima alterna. Esto, crea una posible barrera para las nuevas cadenas abiertas próximas a licitarse por el IFT ya que éstas serán digitales, además de que se está dejando a un lado que el año que la Constitución establece como máximo para la transición a la televisión digital es el 2015, lo que también generaría una incertidumbre jurídica.

INTERNET

Es quizás, este punto, el que más polémica y crispación ha causado en las redes sociales así como en el resto de la opinión pública. Manifestaciones, comentarios y señalamientos han nacido a partir de lo que en este tema se refiere. Muchos otros exponen que es esta cuestión –dentro de la iniciativa- la que da pie a que se considere que el Presidente de la República cuenta con una concepción de Estado autoritaria.

Desde lo que un servidor pudo notar al leer el texto enviado por Enrique Peña Nieto al Senado, hay 3 aristas que pueden aglomerar la multivariada gama de críticas que han tomado fuerza en la sociedad: el artículo 146,  y básicamente, todo el apartado que trata sobre la colaboración con la justicia. Para seguir con la misma dinámica explicaré cada uno de estos artículos, claro, después de exponer con absoluta transparencia lo que se lee de manera textual.

El artículo 146 aparece en el Capítulo de la Neutralidad de la Red, que no es más que la garantía de que un proveedor de servicios de internet (conocidos como ISP) muestre un rendimiento no discriminatorio a todos los competidores que le  utilicen. Sobre esto, se puede apreciar que: “Los concesionarios y los autorizados que presten el servicio de acceso a Internet podrán hacer ofertas según las necesidades de los segmentos del mercado y clientes, diferenciando entre niveles de capacidad, velocidad o calidad.”

Esto no sólo es contradictorio, usando como base argumentativa el concepto mismo de neutralidad en las redes, sino que también se afecta a los usuarios quienes, ahora gozan del derecho constitucional de banda ancha. Una vez más se contradice lo que está expreso en la Carta Magna y lo que propone el Ejecutivo.

Otro punto a discutir fuertemente en el Congreso, espero, es el título Vll: “Colaboración con la justicia” en donde aparecen propuestas que llaman negativamente la atención. Empezando por las obligaciones que dan los artículos 190, 191 y 192, para que los concesionarios de telecomunicaciones faciliten a las autoridades la intercepción de comunicaciones privadas; “la localización geográfica en tiempo real” obviamente de cualquier ciudadano que las autoridades competentes crean pertinente localizar; conservar los datos de los usuarios por un plazo de 24 meses y entregarlos, insisto, a las autoridades ¿competentes?

Aunque parezca una broma de mal gusto, la geolocalización es posible gracias a un fallo de la Suprema Corte; dicho esto: desde el jueves 16 de enero, está dentro del orden legal que la PGR, procuradurías estatales, y “los servidores públicos” soliciten a los concesionarios la posición geográfica específica de un ciudadano. A pesar de ser considerado un acto de inconstitucionalidad por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), esto hasta el día que se escriben estas líneas sigue teniendo sustento.

Pero el chiste no termina ahí, es el artículo 197 en su fracción Vll la joya de la corona, la cereza en el pastel. Comparto y me evito hacer comentarios al respecto, porque me parece que es superfluo, de lo que se propone: “(…) VII. Bloquear, inhibir o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública y nacional a solicitud de las autoridades competentes”. ¿Qué tal?

Todo esto no quebranta de manera flagrante el derecho a la privacidad de los ciudadanos, también es un instrumento de censura previa, como lo menciona la Declaración Conjunta sobre Libertad de Expresión e Internet de la OCDE, de la cual México es firmante:

“La interrupción del acceso a Internet, o a parte de este, aplicada a poblaciones enteras o a determinados segmentos del público (cancelación de Internet) no puede estar justificada en ningún caso, ni siquiera por razones de orden público o seguridad nacional”.


EL INSTITUTO FEDERAL DE TELECOMUNICACIONES

Lo que a partir de la reforma en las telecomunicaciones, parecía ser un órgano descentralizado, incisivo, poderoso pero sobre todo autónomo, que pudiera hacer de frente a los intereses oligárquicos de los grandes grupos de poder; el Ifetel terminó siendo un león sin colmillos  y garras; domado a discreción (ni tanto) por el Ejecutivo a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Secretaría de Hacienda y Crédito Púbico, la Profeco (Procuraduría Federal del Consumidor) y sobre todo, la Secretaría de Gobernación.

Línea por línea, el Instituto queda reducido a una caricatura; desde su coordinación con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en la elaboración de su plan de trabajo anual; hasta que desde, Presidencia de la República, se  elaboren “opiniones no vinculantes” con respecto a temas de importancia en el desarrollo de la labor del IFT (digámoslo así, se aconseja mas no se obliga qué temas son más importantes para que se trabaje en determinado orden),que en las contraprestaciones con concesionarios se repita la fórmula de las opiniones no vinculatorias por parte de la SHCP; la destinación de la garantía de los derechos de las audiencias a la Profeco; de entre otras tantas otras barbaridades. 

En las opiniones del Ejecutivo se expresa: “De manera excepcional y sólo cuando exista urgencia, atendiendo al interés social y el orden público, el Ejecutivo Federal, por conducto de la Secretaría (SCT) podrá solicitar al comisionado presidente del Instituto que los asuntos en que tenga interés, sean sustanciados y resueltos de manera prioritaria, sin modificar de ningún modo los plazos de la ley”. ¿Dónde quedó la autonomía del IFT con el Gobierno Federal?

La garantía del derecho de las audiencias, también se le quita al Instituto Federal de Telecomunicaciones, y en cambio, se destina a un área especializada de la Procuraduría Federal del Consumidor. Esto, de nueva cuenta, le resta fuerza al organismo especializado en la materia. Igualmente, esta acción crea la confusión entre los "derechos de los consumidores" y el de "las audiencias". La cosa, lamentablemente, no termina ahí: además de lo que menciona el octavo transitorio con respecto a la Procuraduría; queda a criterio de los "Códigos de Ética" de los concesionarios la búsqueda de la protección de los derechos de audiencia. ¡Las audiencias quedan en las bien intencionadas y capaces manos de para lo que las empresas concesionarias  se considere ético! 

Pero el punto que rompió con cualquier umbral posible de paciencia para quien lee el proyecto fueron las atribuciones que se le concedieron a la Secretaría de Gobernación (Segob): establecer los tiempos de Estado (artículo 252) y regular los contenidos audiovisuales (artículo 306).

Es Gobernación y no el IFT quien se encarga de administrar los treinta minutos destinados al Estado (espacio en medios para mensajes de Gobierno y demás dependencias), contraponiéndose a la capacidad constitucional regulatoria, perdón que se insista pero es muy importante que esto quede claro, al Instituto. Esta facultad “sacada de la manga” llega al absurdo al aplicarse en la regulación de contenidos audiovisuales. ¿Por qué crear este doble criterio? ¿Qué conocimientos técnicos tiene Segob para tomar estas atribuciones que le quedaban a la medida a un órgano especializado autónomo? ¿Es políticamente correcto que sea una secretaría de Estado la que tome estas facultades? Al menos en el pasado reciente no se ha visto que sea una buena idea y ejemplos me sobran (viene a mi mente el Decretazo de Fox).

                                                              CONCLUSIONES

Es claro que la iniciativa de leyes reglamentarias en materia de telecomunicaciones es, en su análisis general y específico: mala, autoritaria y hasta cierto punto peligrosa. Como mencionaba al principio del presente artículo, asociaciones como la AMEDI, OBSERVATEL y Colectivo Internet Libre para Todos y demás grupos de la sociedad civil han mostrado el repudio a lo que ha propuesto Enrique Peña Nieto, así como grupos multitudinarios de jóvenes que han marchado alrededor del país. Sea una estrategia de desgaste o una muy mala referencia de la realidad en el mercado de las telecomunicaciones del Presidente de la República, la triste realidad es que esta iniciativa con o sin cambios podrá pasar en la Cámara de Senadores (si la fracción PRI-PVEM consigue 4 votos más, pasa) y en la Cámara de Diputados. Sólo queda seguir presionando desde las calles así como en la vía institucional, buscar a que se repita el resolutivo de la Corte del 2006 cuando echó abajo la Ley Televisa por su inconstitucionalidad. Sólo queda mostrar una y otra vez ante el mundo entero las deficiencias flagrantes de esta iniciativa así como sus contradicciones con lo que marca la Constitución. Sólo queda tomar acción y que la opacidad deje de ser el factor común de la sociedad mexicana.


viernes, 11 de abril de 2014

Los tamaulipecos preguntamos: ¿hasta cuándo?

Desde el pasado sábado 5 de abril hasta la fecha en la que se escribe esta columna de análisis, Tamaulipas ha vivido una ola de violencia exorbitante: 28 muertos según datos del Grupo de Coordinación Tamaulipas y más de 50 en base a cifras extraoficiales. Investigadores, expertos y autoridades lo atribuyen a la disputa por la plaza de Tampico y Madero por parte de las células del Cártel del Golfo afines a quienes responden por el seudónimo de "El Sheila" y "El Chive". Esto originado por las detenciones en semanas pasadas de: Jesús Alejandro Leal alias "El Simple" y Javier Garza Medrano alias "El Porrón". Autoridades municipales, estatales y federales han minimizado los hechos.



¿Hasta cuándo Gobierno Federal?

¿Hasta cuándo recordará que Tamaulipas sigue en un estado de indefensión para no llamarlo fallido?

¿En qué momento el titular de la nueva Comisión Nacional Antisecuestros –Renato Sales– hará un pronunciamiento sobre el estado con mayor número de plagios en el país (tomando en cuenta que los llamados “levantones” no se incluyen en la cifra)[1]?

¿Cuánto más habrá que esperar para una partida millonaria como los 45 mil millones en Michoacán y  operativos federales como en el Estado de México para “recuperar la seguridad en el estado”[2]?

¿Hasta qué punto de la administración podremos esperar un entusiasmo desenfrenado en cortar las operaciones del Cártel del Golfo como ha sido el caso de los Templarios y el Pacífico?

¿Hasta cuándo escucharemos comentarios prudentes, que señalen que no tiene sentido hablar de seguridad en el estado cuando según cifras de la Comisión Nacional de Seguridad es el de menor acreditación policial[3]?

¿Hasta cuándo Gobierno Federal? ¿Hasta cuándo?

¿En qué punto de la línea trágica de tiempo se hablará de una coordinación con las autoridades estatales?

¿Cuál es el parámetro que se tiene para que el titular del Ejecutivo salga en una portada de periódico diciendo que se recuperará la seguridad del estado “cueste lo que cueste”?

¿Cuántos toques de queda off the record tienen que haber para que se tome cartas en el asunto?

¿Hasta cuándo Gobierno Federal? ¿Hasta cuándo?

¿Cuándo existirá un pronunciamiento del titular del Instituto Nacional de Migración –Ardelio Vargas- sobre los 101 inmigrantes atrapados en casas de seguridad pertenecientes a narcotraficantes y liberados la semana pasada[4]?

¿Hasta que se sepa que hay todavía más que los recientemente liberados en Ciudad Victoria y Miguel Alemán?

¿Hasta que se repita otra desgracia como la Masacre de San Fernando en donde más de 200 inmigrantes perdieron la vida entre 2010 y 2011[5] (desgraciadamente los números reales han sido escondidos o maquillados)?

¿Qué tanto se debe esperar desde el estado donde grupos delincuenciales hacen el saqueo más desenfrenado de petróleo y gas en el país para comercializarlo ilegalmente[6]?

¿Hasta cuándo renunciará a su paupérrima estrategia mediática de seguridad en donde no habla de la violencia en el  norte del país?

¿Hasta que, nuevamente, ciudades como Mier tengan índices de emigración mayores del 50% como sucedió en 2010[7]?

¿Hasta cuándo Gobierno Federal? ¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo entenderá que si bien el caso michoacano es de preocupación y alarma no se acerca a los índices violencia que sí suceden en Tamaulipas según datos del INEGI[8]?

¿Será pronto que la PGR logre una búsqueda exhaustiva de los ex gobernadores Tomás Yarrington y Eugenio Hernández por sus vínculos con el narcotráfico[9]?

¿Cuánto más hay que esperar para que la amistad que existe entre el actual gobernador -Egidio Torre- y Eugenio Hernández sea motivo de señalamientos públicos en los institutos de procuración de justicia?

¿Hasta que sea muy evidente como para evitarlo y se actúe como sí se ha actuado en otros estados de la República?

¿Tendremos que esperar mucho tiempo para también tener nuestro propio Comisionado de Seguridad?

¿Hasta qué número de muertos?

Es claro que todas estas preguntas no se podrán responder, porque esa ha sido la actitud constante del Estado ante nuestro mundo paralelo en donde nada pasa y lejos de aceptar que hay autoridades rebasadas, el Gobernador promueve el turismo en un acto nauseabundo y un tanto irresponsable.

La única solución que queda es que la empatía social crezca y así como llegó a ser imposible poner debajo de la alfombra la situación de otras entidades como Michoacán o Guerrero, sea imposible que Tamaulipas siga siendo ignorado. ¡Difundamos el triste escenario que ha rodeado a nuestra tierra! ¡Mostremos el poder que representa una sociedad cohesionada y con capacidad de indignación!

Mientras tanto, esperaré para que junto a mí más personas se unan en la pregunta: ¿hasta cuándo Gobierno Federal?




[1]  “Tamaulipas, el estado con más secuestros del país” Recuperado en: http://www.milenio.com/policia/Tamaulipas-secuestros_0_233976743.html
[2]  “Inversión histórica para segunda fase de recuperación en Michoacán” Recuperado en: http://eleconomista.com.mx/sociedad/2014/02/04/gobierno-destinara-45000-mdp-michoacan-pena
“Fuerzas federales inician operaciones en el Estado de México” Recuperado en: http://eleconomista.com.mx/sociedad/2014/04/09/fuerzas-federales-inician-operaciones-estado-mexico
[3] “Certifican 29 estados a la mitad de sus policías” Recuperado en:  http://www.milenio.com/policia/Certifican-mitad-policias_0_158984273.html
[4]  Anónimo (2014) “En Tamaulipas, violenta recaída” Revista Proceso vol. 1953 pp. 17-19
[5]  “Los misterios de la masacre de San Fernando” Recuperado en: http://www.animalpolitico.com/2011/09/los-misterios-de-la-masacre-de-san-fernando/#axzz2yclwbczT
[6]  “Narcotráfico impacta actividad de PEMEX” Recuperado en: http://www.cnnexpansion.com/negocios/2010/08/05/narcotrafico-impacta-actividad-de-pemex
[8]  Estudio del INEGI sobre número de homicidios por estado, revisar páginas 2 y 3: http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/Boletines/Boletin/Comunicados/Especiales/2013/julio/comunica9.pdf