viernes, 22 de noviembre de 2013

Regulación de las marchas: incentivo de oídos sordos.

“Muchos de quienes protestan lo hacen porque agotaron todos los medios institucionales para solucionar sus problemas, están indignados por sus condiciones de vida o han sido violentados y sólo les queda expresarse y presionar para ser escuchados. Regular las marchas es ignorar esta complejidad política y social, menospreciar la inestabilidad social actual y las condiciones de quienes protestan, además de quitarles el recurso para reivindicar sus derechos, mostrar sus problemas e intentar solucionarlos.” Vladimir Chorny, activista de los derechos humanos.

Hace unas horas, el Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en la Cámara de Senadores, presentó –a nombre de Mariana Gómez del Campo, prima de Margarita Zavala- una iniciativa de Ley para regular las manifestaciones públicas, dígase marchas y protestas[1]. Esta Ley se suma a la  ya presentada anteriormente en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal por la Senadora Gabriela Cuevas y el diputado local Fernando Döring[2], con algunos puntos de discrepancia pero esencialmente con un contenido afín. La propuesta no solo es un atentado lesivo para los Derechos Humanos y el derecho a la libertad de expresión, sino que también cuenta con poco sustento legal que pueda darle pies y cabeza al documento; así como en el mismo se pueden encontrar contradicciones muy puntuales. A continuación citaré los errores (u horrores) de esta iniciativa, a fin de darle a la opinión pública más herramientas para deliberar un debate que al parecer, desde los círculos rojos ha estado hueco.

Para esto, dividiré el análisis de la siguiente manera: en primer lugar expondré los puntos que a mi consideración, son los más importantes y/o controversiales de la iniciativa, tal cual están escritos. Seguido de esto refutaré con argumentos sólidos (que no será un gran reto en contraparte a los que se dieron en el escrito) sobre dichos puntos en base a fundamentos jurídicos en materia de  derechos humanos tanto a nivel local como internacional; por último, expondré las contradicciones y los vacíos que se exponen en el documento presentado en la Cámara.

PUNTOS A CONSIDERAR:

En el tercer punto en los elementos destacados por la iniciativa misma en su página 29:

3) Se regulan las marchas con el objeto de permitir la sana convivencia de los manifestantes, y el ejercicio de los derechos subjetivos de los demás habitantes del país, para lo cual se establece:

a) Que el horario para realizar marchas es el comprendido entre las 11 y las 18 horas, tomando en cuenta los horarios  de menor afluencia vehicular;

b)Los organizadores de la marcha tienen la obligación de dar aviso a la Secretaría de Gobernación o a la entidad pública estatal, del Distrito Federal, municipal o delegacional; encargada de la concertación política, setenta y dos horas antes del evento;

c) La autoridad contará con la facultad de modificar el recorrido por motivos de orden público;

d) Los participantes deberán marchar sin armas, sin proferir injurias y sin violencia;

e) Las marchas, asambleas, protestas,  plantones o manifestaciones, solo tendrán lugar en lugares públicos  como parques, jardines, áreas verdes, explanadas, zonas de recreo, centros deportivos y vialidades;
….
g) Las manifestaciones quedan prohibidas en vialidades de un solo carril
En el capítulo primero de la Ley General de Manifestaciones Públicas:

Artículo 3.- Para los efectos de la Ley General se entenderá por:
lX. Manifestación.- La concurrencia concertada y temporal  de varios individuos con la finalidad determinada, que podrá ser de carácter público, social, religioso,  cultural, recreativo, deportivo o de cualquier otra especie, incluyéndose la marcha  y el plantón;

X. Marcha.- Cualquier desplazamiento organizado por un conjunto de individuos a través de una o varias vialidades hacia un lugar determinado;

Artículo 5.- Corresponde a la Secretaría de Gobernación o a la entidad pública estatal, del Distrito Federal, municipal o delegacional; encargada de la concertación política:

l.- Nombrar un representante con suficientes facultades de decisión para atender las demandas y peticiones ciudadanas durante la manifestación que se realice en las vías públicas;

lV.- Llevar a cabo la debida interlocución entre organizadores sociales o sectoriales  y entre éstas y la Administración Pública, para la solución de conflictos sociales o políticos a sus demandas o propuestas;

V.- Instalar mesas de negociación necesarias con los manifestantes para conocer los planteamientos ciudadanos y proponer las mejores vías  para su solución;

Artículo 8.- Corresponde a los Presidentes Municipales y a los Jefes Delegacionales:

ll.- Mantener las vialidades libres de obstáculos u objetos que impidan, dificulten u obstaculicen el tránsito vehicular y peatonal , excepto en aquellos casos debidamente autorizados;

En el capítulo cuarto en Los Derechos  y Obligaciones de los Manifestantes:
Artículo 15.- 
….
Lo anterior se llevará a cabo, (avisar a las autoridades que habrá una manifestación) dando por escrito a la Secretaría de Gobernación o a la entidad pública estatal, del Distrito Federal, municipalo delegacional; …
con una anticipación de 72 horas previas a la realización de la manifestación.
….

Artículo 18.-  …
ninguna persona podrá cubrirse  el rostro de modo que no pueda ser identificado a simple vista; tampoco podrá usar vestimenta similar a la que ocupan las corporaciones policiales (…)

REFUTACIÓN

La iniciativa, como mencioné antes de citar los artículos y puntos destacados de la misma, cuenta con deficiencias argumentativas que son motivo para llorar, reír o llorar de la risa. En primer lugar, regular las marchas (a manera per se, aclaro) no es algo que me parezca descabellado pues el derecho al libre tránsito y a la no afectación a terceros sí se contempla en la Ley; específicamente en los artículos 6, 9 y 11. Sería un incongruente si no aceptara que Gómez del Campo y Acción Nacional están defendiendo algo que de por sí ya está amparado en las páginas de la Carta Magna. ¡Palomita! El error aquí me parecen los cómos. 

Para empezar, el establecer horarios para marchar me parece algo sin cabida. Especialmente porque el apoyo para este “itinerario para protestar” que se pone en la mesa se basa en los horarios de mayor afluencia vehicular en la Delegación Cuauhtémoc del Distrito Federal. Así se menciona en la “Exposición de Motivos” en su página 7. ¿Entonces la base para poner un horario de marchas en toda la República es tomar en cuenta los horarios de una delegación en el Distrito Federal? Haciendo de lado eso, ¿es posible poner horarios a la indignación –posiblemente espontánea- de la población? Hubiese querido ver a los Senadores que han propuesto esto, en el momento en que sucedió la desgracia en la Guardería ABC, intentando convencer a las madres de planificar en tiempos exactos su indignación; especialmente esgrimiendo que los tiempos que deberán respetar se basan en los horarios de la Capital, a muchas horas de distancia de donde están . ¡De risa!

Para hacer de esto una comedia más completa y redonda, el Grupo Parlamentario blanquiazul propone que esos mismos ciudadanos: abandonados, inconformes, muchas veces con la esperanza hecha pedazos, con lágrimas de desesperación o con dinero insuficiente para sobrevivir el día a día y principalmente, decepcionados con el vacío de poder y los oídos sordos de las autoridades; tendrán que pedirles permiso a esas mismas autoridades para protestar en contra suya. ¡Con 72 horas de anticipación y aunado a eso entendiendo que ellos mismo tendrán las facultades de modificar el trayecto de la marcha/protesta o simplemente echarla abajo! Me imaginaría a la periodista Lydia Cacho pidiéndole al ex gobernador de Puebla, Mario Marín, un permiso con tres días de anticipación en protesta de cómo éste la privó de su libertad por documentar su corrupción y el tráfico de influencias que manejaba. ¿Ustedes lo imaginan? O qué les parece un tamaulipeco, años atrás, pidiéndole permiso a Eugenio Hernández, acusado de vínculos con el narcotráfico[3], para indignarse por la cooptación que los Zetas han logrado en el estado.

La cereza en el pastel en ese mismo rubro, es que quedaría prohibido “proferir injurias” durante una manifestación. Ya que ni Mariana Gómez del Campo ni ningún otro legislador que suscribió la iniciativa tuvo el atrevimiento de explicar qué se entiende como “injuria” me remitiré a la definición que brinda la Real Academia Española: “1. f. Agravio, ultraje de obra o de palabra”, mientras que el verbo injuriar corresponde a: “1. tr. Agraviar, ultrajar con obras o palabras.” ¡Qué mello! Con esto, se puede entender que no bastaría con reglamentar la indignación de las masas, ahora es necesario lavarles la lengua con jabón, porque es claro que un ciudadano defraudado no puede ir más allá de las palabras moralmente correctas.

Ahora bien, el hecho no acaba ahí. Como se menciona, una marcha se puede entender como CUALQUIER desplazamiento organizado y una manifestación puede ser de finalidad DEPORTIVA. Habría que decirles a aquellos aficionados a los deportes que tendrán que acudir con un vidente en los próximos meses, pues no podrían ir a festejar de manera espontánea algún triunfo de sus equipos. Ya me imagino lo solo que estará el Ángel de la Independencia próximamente… Aunque viéndolo en la parte positiva, la situación del futbol mexicano le podría venir bien a lo propuesto por el PAN, posiblemente.

Otro punto que debería analizarse es el de las mesas de diálogo y las facultades que se otorgan a las autoridades (in)competentes para atender las quejas de los manifestantes antes, durante y después de la protesta. En esencia, no niego que la idea luce de cierta forma comprometedora puesto a que al final de cuentas, el motivo principal de cualquier manifestación pública es el de catapultar una serie de exigencias a causa de poca o nula interlocución con el Gobierno en turno, así como la indignación hacia la realidad. 

Es claro que muchas veces quienes hemos salido a manifestarnos alguna vez, es porque queremos ser escuchados y dar pie a que se nos escuche suena del todo tentador. Pero haciendo de lado eso y aterrizando a la realidad, me parece cosa más allá de la utopía que un gobernante –dígase de cualquier nivel u orden- pueda o quiera sentarse de frente con sus discrepantes y poner abajo leyes, programas, ideas, etc. que su administración haya realizado, o bien, aceptara casos de corrupción propios o de sus iguales. Las mesas de negociaciones son una excusa de legitimidad, en gran medida, para hacer parecer que un gobierno no cierra las puertas a las minorías. Yo no veo, por ejemplo, al Ejecutivo dispuesto a echar abajo alguna de sus Reformas Estructurales para satisfacer las demandas sociales. ¿La Coordinadora ha logrado algo de sus múltiples reuniones con la Segob? Bastaría con ver alguna de sus declaraciones[4] inclusive después de una “mesa de diálogo” con los profesores disidentes. Siguiendo en esta línea, tampoco imagino a un Moreira sentarse tranquilamente con los coahuilenses a explicar con manzanas la deuda del estado.

Como se puede ver, más allá del “diálogo”, parece ser que muchos siguen empecinados a que es peor que alguien no llegue a tiempo por el tráfico a que las demandas legítimas de unos sean verdaderamente escuchadas, intentando a toda costa que esto se resuelva regulando su inconformidad y peor aún, regulando cómo manifestar esa inconformidad.


CONTRADICCIONES

La primera gran contradicción (y ésta muy descarada) de la Ley propuesta, está presente en la página nueve de la Exposición de motivos, se cita un criterio judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el año 2007, para recurrir a la justificación de que, “la regulación de derechos fundamentales no constituye una limitante a su ejercicio”. Después de ello, se expone una fotocopia de dicho dictamen subrayando la parte en donde se menciona: “los derechos fundamentales no son limitados en tanto que los poderes constituidos pueden emitir legítimamente  normas que regulen su ejercicio, aunque ello debe efectuarse dentro de los límites establecidos por el necesario  respeto a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”. SIN EMBARGO, y repito, de manera muy descarada dejan al descubierto el resto del texto; especialmente donde dice:

“Ahora bien, los derechos fundamentales gozan de una estructura  interna principal  en virtud de la cual, cuando el ejercicio  de uno  entre en conflicto con el ejercicio de otros, debe atenderse  a su peso relativo a la luz de la totalidad de intereses…” entonces ¿es más importante para los que impulsan esto, que alguien llegue temprano al trabajo que una madre exija que se encuentre a su hijo? ¿O cómo está la cosa?

Igualmente, se sigue en busca de justificación al citar casos internacionales en donde este tipo de regulaciones existen. Se mencionan a Reino Unido, Egipto, España, Francia, Colombia, Rusia, el caso de Nueva York en EE. UU. y Canadá (una lista extensamente larga al parecer). Pero lo preocupante, en mi propio criterio, es que Rusia y Egipto se enlisten como ejemplos justo antes de la siguiente oración: “con beneficios de orden  y respeto para quienes se manifiestan”. Usar a Egipto (con dos golpes de Estado en menos de dos años) y Rusia (el blanco número uno de los defensores de Derechos Humanos) me parece un acto de desesperación. El PAN ejemplifica con dos países en donde ha existido todo menos respeto a las masas; aplaude increíblemente la legislación promovida en el 2012 por Vladimir Putin que hizo posible la polémica y cuestionable aprehensión de los activistas de Green Peace, cuyo único delito fue protestar sin pedir autorización al Gobierno a quien criticaban y su lucramiento petrolero en el Ártico[5].

En adición a esto, se cita una encuesta realizada en el Distrito Federal, en donde el 75 por ciento de la ciudadanía consideraba que estaba mal  que se bloquearan las calles  y avenidas. Visto a primera instancia no parecería un argumento débil. El problema de la citación que se ubica en la página 24 del mismo apartado anteriormente mencionado, es que no se alude la fuente de dicha encuesta, lo que le resta autenticidad a la que posiblemente era la argumentación más fuerte de esta sección del escrito. ¿Cuánta seriedad y validez puede tener un documento oficial en donde se hace uso de referencias estadísticas sin citar fuentes?

Se habla en el artículo 8 de que, los manifestantes no pueden cubrir su rostro o usar vestimentas que los confundan con los elementos policíacos. Yo cuestionaría, ¿con qué autoridad moral se puede decir esto cuando se ha documentado que los elementos de seguridad pública se visten como civiles para hacer detenciones arbitrarias?[6] Dudo que estemos en tiempos en donde se pueda reglamentar la vestimenta de un sublevado pero que ilegalmente, un policía pueda mezclarse con civiles en uso pleno de sus labores para detener al azar.

El punto, que a mi parecer, fue el más reiterativo en la propuesta panista es el de las pérdidas económicas que causan las movilizaciones sociales. Muchas de las estadísticas sobrepasan los miles de millones de pesos. Pero es precisamente una de las razones más reiterativas que llevan a la población a manifestarse, lo que hace que el país pierda aún más dinero. Según el politólogo Federico Reyes Heroles, México pierde alrededor del 5% de su PIB por la corrupción[7]. Asimismo, la Global Financial Integrity estima pérdidas de 50 millones de dólares por la evasión y el lavado de dinero[8]. ¿Entonces, qué cantidad pesaría más viéndolo desde un plano económico?

Por último, el error y la contradicción más importantes se encuentran en la página 27 en su último párrafo: “El tópico sobre del derecho  a la libertad de pensamiento y  expresión a que se refiere  el artículo 13 de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, ha sido tratado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos… en comunicados de prensa, y en general, en informes y sentencias sobre casos individuales…”. ¡Vaya forma de ponerse la soga al cuello! Precisamente, la Convención Americana sobre los Derechos Humanos establece en su artículo décimo tercero que queda prohibida cualquier regulación a la libre expresión[9], y también, la Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene la posición clara al respecto al decir que toda forma de manifestación pacífica, por más incisiva que ésta sea, queda amparada por la libertad de expresión. Además, se limita al Estado para justificar sus restricciones[10].  


CONCLUSIÓN Y PROPUESTA

Queda claro que la propuesta de Mariana Gómez del Campo y la bancada del Partido Acción Nacional en el Senado, busca acabar con el problema de las protestas sin poner la lupa analítica en las verdaderas causas que provocan esto. Se sigue con la actitud reaccionaria en donde es mejor hablar del derecho al libre tránsito -que no niego que existe y como tal puede utilizarse como premisa- y no en la falta de gobernanza que hace que los ciudadanos vean como salida última expresar su descontento en las calles, pasando muchas veces por el linchamiento de los medios de comunicación, en esta interminable editorialización de poner buenos y malos. Se sigue pensando que el problema no es coyuntural, que quienes hemos alguna vez salido a demandar un Estado de Derecho fuerte y armónico, lo hacemos por gusto y con el afán de “afectar a terceros”. Desde la sociedad civil no podemos permitir que este tipo de legislaciones pasen, y debemos recordar que nuestro País se ha construido a partir del levantamiento de la ciudadanía ante los gobiernos incapaces, como dijo el Dr. John Ackerman en su debate abierto en la Revista Proceso con el Dr. Enrique Krauze[11].

Regular a las protestas (especialmente en la forma en la que se propone), es castigar a partir de las causas y no de las consecuencias. Es un equivalente a regular el internet, puesto a que éste permite la organización criminalística. Compréndase, que el Estado Mexicano, así como muchos de sus pares a nivel global, debe castigar el delito y no lo que propicia al delito. No justifico los crímenes que sí suceden durante muchas protestas sociales; pero la regulación daría pie a injusticias como la que se lee en el artículo 28 del Capítulo Sexto de la Ley de Marchas propuesta: “Los líderes, representantes  y manifestantes serán responsables de las alteraciones al orden público y de las afectaciones al patrimonio público o privado de terceros”. Esto dando pie a que gracias a infiltrados, quienes siguen siendo objeto de investigación por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, puedan provocar desmanes y quienes paguen las consecuencias penales sean los organizadores.

Regular, sería depender de los agentes de seguridad pública, para que hagan bien su trabajo, sin causar atropellos y brutalidad policial; algo que a mí me parece imposible en la actualidad. Es creer que, se detendría cabalmente a quienes rompen con la Ley y no hacer detenciones arbitrarias como el 1 de diciembre del 2012[12]. Regular, es pensar que los agentes del orden público no cometerán cosas como esta: (http://www.youtube.com/watch?v=VlZgKjUTbEo).  Regular, hace todo menos solucionar los problemas del país. Yo diría que antes que pensar en cualquier regulación, se debe mejorar los protocolos de seguridad y depurar a una policía que cada día comete más abusos de autoridad sin ser objeto de críticas (invito al lector a leer la columna pasada en este blog, que habla al respecto).

Antes que ponerles límites a los manifestantes, ¡pónganse límites a las barbaridades gubernamentales! Antes que ponerle márgenes a la inconformidad ¡evítese que ésta exista! Antes que criticar a quienes toman el espacio público –y entiéndase bien, público- entiendan por qué se tuvo que acudir hasta esa instancia y no por un marco institucional. Que se plantee una agenda social en donde sí, se escuchen demandas pero que esto no sea a fin de legitimar malos gobiernos, sino que verdaderamente se busquen soluciones puntuales para que las protestas disminuyan, pero no porque éstas se regulen sino porque ya no existan motivos para protestar. Eso, sí sería una regulación eficaz.







[10]  Informe anual 2005 de la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Capitulo V. Las manifestaciones públicas como ejercicio de la libertad de expresión y la libertad de reunión (p 91): http://www.oas.org/es/cidh/expresion/showarticle.asp?artID=662&lID=2
[12]  Ver recomendación de la CDHDF sobre detenciones arbitrarias: http://www.cdhdf.org.mx/index.php/boletines/3094-boletin-1192013

viernes, 4 de octubre de 2013

Momentos de crisis

“Desatan violencia bandas anarquistas”, “Desatan violencia […]”, “Desde el martes prepararon ataque con manuales”, “vándalos” por aquí, “encapuchados anarquistas” por allá. Son estas las primeras planas y las denotaciones usadas por algunos periódicos –los más importantes y me ahorro la necesidad de mencionarlos-  nacionales el día 3 de octubre del 2013. Como podrán notar, el discurso de señalamiento que ha llegado a un punto de asimilar una cacería de brujas auténtica, se ha mantenido como una constante, como he reiterado en ocasiones incansables a través de diferentes plataformas. Si bien ya  no es sorpresa que los medios tomen el rol equívoco de un juez, la reacción mediática que hubo a partir de los sucesos del 2 de octubre pasado hace que la situación termine por ser más crítica todavía, puesto a que ya no sólo hablamos de una falta de  objetividad al dar la nota, sino de una falta de solidaridad hacia el gremio periodístico, a continuación explico en breve el porqué.

Como es de todos sabido, hace dos días se conmemoró la marcha del 45 aniversario del episodio conocido como la Matanza de Tlatelolco, hecho trágico y detonante para la evolución democrática(muy lenta podría agregar) de nuestro país en los tiempo del autoritarismo pos revolucionario. Lo que pasó durante el pasado miércoles, también es del conocimiento de todos: lamentablemente y una vez más, el espíritu de recuerdo, empatía y de un legítimo derecho de expresarse se vio frustrado ante hechos aislados de  violencia causados por grupos minoritarios, presuntamente infiltrados. Una historia que ya hemos visto, tal y como la caída de la hoja de un árbol desvía la atención del observador hacia el mismo, estos pequeños grupos, quitan la esencia de éste y cualquier otro reclamo social desde las calles. Dando pie a que los medios estigmaticen una y otra vez, desenfrenadamente.

¿Pero qué fue diferente este 2 de octubre en particular en comparación a cualquier otra protesta anterior? Resulta, que gracias a un trabajo puntual de la ONG a favor de la libertad de expresión, Artículo 19,  cuyos colaboradores pudieron participar como simples y objetivos sinodales de la marcha; se pudo documentar lo que pasó detrás de la cortina el pasado miércoles. El reporte consta de testimonios, imágenes y declaraciones que dejan al descubierto aquello que los medios han querido evadir dentro de su análisis durante las diversas manifestaciones sociales, y que los  defensores de los derechos humanos hemos señalado desde nuestras trincheras: la paupérrima actuación de nuestro cuerpo de seguridad en la ciudad. El operativo titulado #RompeElMiedo se resume en las siguientes conclusiones que comparto en seguida con ustedes: (http://articulo19.org/rompeelmiedo-documenta-violencia-durante-marchas/).

Como se puede apreciar, casos como los que ocurrieron el primero de diciembre del año pasado, dígase detenciones arbitrarias y brutalidad policial, se extienden ya no sólo a civiles sino a colegas periodistas cuyo único crimen fue ir a cumplir con su trabajo. ¿Por qué esa no fue la primera plana? ¿Dónde queda la ética y la empatía hacia un compañero de profesión? Los errores del operativo policiaco no acaban allí, gracias a una entrevista concedida por el secretario de gobierno de la Ciudad de México, Héctor Serrano, al periodista José Cárdenas; el tema empeoró absolutamente. Utilizando las palabras del secretario capitalino, el cuerpo de granaderos “sólo contaba con sus escudos para protegerse” negando cabalmente el uso de gases lacrimógenos o cualquier otro tipo de arma de disuasión. Orden expresa del Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. Ante la insistencia de Cárdenas de que, se  contaba con imágenes en vivo que desacreditaban los dichos de Serrano (http://www.sinembargo.mx/wp-content/uploads/2013/10/balas-de-goma.jpg), se limitó en justificar que el uso de gases es algo que “no está prohibido, es algo que está permitido,  pero al final de cuentas se decidió en la mañana que no se utilizará”.  

Esto nos lleva a dos posibilidades: o el secretario mintió o el cuerpo policiaco desacató la orden. Aunado a esto, que es posiblemente el menor de los males, el portal electrónico de El Universal corroboraba lo que #RompeElMiedo dictaminó horas más tarde en su reporte: existía la presencia de personal de seguridad pública vestidos de civil para ejecutar aprehensiones desprevenidas. ¡Así como lo lee!  (http://www.eluniversaldf.mx/home/agarraron-parejo-eran-granaderos-y-policias-vestidos-de-civil-testigo.html)

Para terminar por hacer de este relato crónico una novela de terror –tristeza más bien- las redes sociales jugaron un papel vital de nueva cuenta. Gracias a los videos tomados por ciudadanos presentes en los acontecimientos, la lista de incompetencia de las autoridades siguió en incremento. Una patada brutal a un colaborador del Centro PRODH (http://www.youtube.com/watch?v=_89Z69SUlP4), jóvenes acorralados siendo golpeados con los cascos de los uniformados (http://www.youtube.com/watch?v=FXFhbDp-SPE) e incluso un atentando en contra de una familia (http://www.youtube.com/watch?v=mkR091-G36A), por mencionar algunas de las acciones que fueron subidas a la red.

Todo este panorama me hace llegar a varias conclusiones. En primer lugar, que definitivamente hay una crisis de gobernabilidad en la Ciudad de México así como un cuerpo de policía que deja muchísimo que desear, de eso no me queda la menor duda. Pero esta crisis no deriva de la “extrema tolerancia” que algunos medios pregonan. La crisis, a mi parecer, se basa de una total incapacidad del Dr. Mancera para dirigir la ciudad, esto reflejado en sus variadas indecisiones en los momentos clave. Entre las múltiples intentonas para tolerar las distintas manifestaciones que han habido en los últimos meses y los mecanismos de control  policíacos dirigidos por su persona (pues así se ha afirmado más de una vez), en ambos ha salido reprobado y la incertidumbre sobre qué sucederá es una pregunta que más de uno se ha hecho, al menos yo sí.

Por otra parte, queda claro que la prensa sigue en la misma línea discursiva. Es algo que al parecer resulta mucho más sencillo, dejar a un lado cualquier análisis mucho más profundo como las causas que llevan a una protesta, entender que la violencia existe sí, pero siempre en porcentajes mínimos en comparación de la totalidad de los contingentes inmersos y que si bien estos hechos existen - porque existen- no pueden llevar nunca a una generalización. Es ese tipo de silogismos que no tienen lugar dentro de un periodismo crítico: “hay una marcha, hay un acto de violencia, la marcha es violenta”.

En tercer y último lugar, quisiera hacer un llamado a la reflexión. Es, para el criterio de este columnista, evidente que hay muchos vacíos en el debate. Nadie ha justificado golpes por parte de  manifestantes, lanzamiento de piedras, tubazos, bloqueo permanente de calles, agresiones directas a la autoridad o grafiti en las paredes. Lo que se pide es una prensa que informe, que no ponga etiquetas, que se diga lo que pasa y que sea el público quien genere la llamada opinión pública a la que tanto exacerbamos. Pero lo más importante: igual de mal o incluso peor que todo este enlistado que acabo de hacer, es que aquellos quienes deben salvaguardar a la sociedad e imponer el orden caigan en este tipo de actitudes infrahumanas.

Personalmente, hubiese querido un posicionamiento más fraterno de los medios en cuanto a lo que sucedió el 2 de octubre con aquellos periodistas que resultaron golpeados por integrantes de la policía, en vez de seguir con esa paupérrima campaña de linchamiento mediático que sólo contesta a los discursos de odio de aquellos grupos minoritarios con más odio, odio mediático. 

lunes, 22 de julio de 2013

La caverna mexicana de Platón

Escrito dedicado a la señora María de la Luz, otro grito atrapado en la caverna de Platón:
(http://www.youtube.com/watch?v=eBXVvpnIwzY)


Una de las lecturas que más me han marcado en los últimos años se la debo a mi maestra de filosofía, materia que cursé en la preparatoria. Se trata de un episodio interesante dentro de “La República”, obra maestra del filósofo griego conocido como Platón. Es una alegoría ejemplar. Se sigue la lectura del séptimo tomo de la citada obra, un diálogo entre Platón y su hermano, Glaucón. El primero le hace visualizar a éste el siguiente escenario…

Dentro de una caverna se encuentran unos prisioneros encadenados de sus piernas  y cuellos, de tal forma en que éstos no podían, bajo circunstancia alguna, voltear su cabeza en una dirección que no fuese el fondo de la caverna. Ellos, según cuenta el mismo Platón, se habían mantenido en esa situación desde su nacimiento. Detrás de los “cautivos”, a distancia por supuesto, había un intenso fuego ardiendo en un plano alto  -lo que ellos desconocían- y entre las llamas y los prisioneros, un extendido camino a desnivel, a lo largo del cual ha sido construido un muro de tamaño pronunciado.

A través del trecho descrito, pasan unos hombres cargando enormes figuras que sobresaltan la altitud del muro a su costado de modo de que éstos logran hacer junto con el fuego, una sombra proyectada al fondo de la caverna, donde se encuentran los prisioneros. Naturalmente, en el recorrido que los hombres hacían a través del camino, había quienes hablaban y quienes guardaban silencio. Siendo estas sombras y estos sonidos el único contacto inmediato con la realidad que los prisioneros podían gozar, no existía pues, ninguna otra existencia.

Siguiendo con el texto, Platón plantea la posibilidad de que uno de los prisioneros pudiese prescindir de sus cadenas y escapar. En un principio, haría un intento sobrehumano para adaptar a su pobre retina, acostumbrada a las sombras, a la nitidez de la luz del día. Una vez ocurrido esto, el desertor pudo apreciar las maravillas del cosmos, la belleza del mundo, todas las maravillas de la naturaleza, así como también pudo comprender la falsa realidad a la que estaba inmerso junto con sus iguales dentro de la caverna. Aquí es donde entraba el clímax del capítulo. Dentro de esta misma suposición, ¿qué sucedería con aquél hombre al regresar a la caverna?

La respuesta se describiría en la situación siguiente: al regresar a la posición en donde se encontraban sus compañeros de cautiverio, volverían sus problemas con la vista, ya que se tendría que readaptar a las tinieblas y la oscuridad característica de su lugar de origen. Todo esfuerzo por corromper los cerrados pensamientos de los demás sería en vano, los cautivos verían con peligro el salir de la cueva, al grado de posiblemente matar a quien logró salir, en el caso de que éste intentara hacer que uno de ellos saliera. Aquél hombre liberado sería testigo único de la verdad y vería con impotencia cómo sus camaradas abrazaban una fantasía.

¿Cuál es la relación axiológica que se le puede atribuir a esta alegoría en relación a México? El caso mexicano es, a mi parecer, un ejemplo perfecto que aterriza el efecto reflexión-realidad que buscaba el texto desde su redacción. Así como los cautivos en la caverna, muchos mexicanos visualizan su propia realidad desde las sombras. Portan con orgullo su propio velo de la ignorancia, aludiendo a Rawls. Pocos son quienes se aventuran a escapar de la concavidad  y de las cadenas, para ver lo que sucede, reaccionando ante lo que a vista de cualquiera debería ser deleznable, triste y causal de rabia. El grito de los desertores va hacia el vacío, de una sociedad que adopta la misma posición desde tiempos memorables. No gusta de politizar, pues ¿de qué sirve? Por el otro lado, vinculan un afecto indescriptible por lo inmediato. Que si Fernando le fue infiel a Perengana en “Abismo de Pasión”, que el esposo de la vecina del tío del amigo ganó un automóvil en el concurso X, “que si esto, que si el otro”, para describirlo a la mexicana.

Ahora bien, tampoco sería justo de mi parte, emitir un juicio de tal calado, sin entender que parte del problema se moldea por un sistema que permite la apatía generalizada a la que hice mención. Es sin duda una cuestión de cultura, que nos ha dejado a la sociedad mexicana una herencia difícil de apartar. Recuerdo una anécdota del guerrillero argentino, Ernesto “Che” Guevara en su estancia en la Ciudad de México, mucho antes de partir a Cuba. Guevara acababa de llegar al país junto con su futura primera esposa, Hilda Gadea, peruana ex militante del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), después de una amarga experiencia a la distancia en Guatemala, donde vio con horror el golpe de estado auspiciado por la CIA en contra del mandatario  Jacobo Árbenz.

El doctor Guevara (era médico) escribía en su libreta de memorias la inexistencia de la revolución mexicana. Después de haber presenciado junto con Hilda, el desfile del Día del Trabajador, pocas cosas podía destacar. “La revolución mexicana está muerta, estaba muerta hace rato y no nos habíamos dado cuenta […] El desfile de los trabajadores organizados parece un entierro […]. Los une el presupuesto, la nómina del gobierno”. Aunque se trate de un hombre a quien posiblemente, muchos no ven con agrado –posición que yo respeto mas no comparto- por lo que representa ideológicamente, invito al lector a hacer a un lado sus dogmas políticos y concentrarse meramente en la idea del texto.

De la anécdota del guevarismo rescato cómo un extranjero, un distante de la política mexicana, daba el tiro de gracia con tal exactitud. Fue así, como el régimen de la revolución mexicana (dígase los gobiernos priístas) adoptó la postura paternalista del porfiriato, aunque esto pareciera contradictorio, y buscara la alineación total de sus gobernados a fin de crear este ambiente Presidente intocable-súbdito. Pero a pesar de todo, con ciudadanos contentos con su, repito, realidad inmediata, la cuestión de la rebeldía era de un costal distinto. 

La revolución, en efecto ya había muerto. Lo que Guevara presenció era meramente, un ultraje ideológico con el fin de alinear a “Los de Abajo”. Sorprendente (¿o no?) es que hay muchos otros ejemplos en donde gente foránea en cuestión de minutos comprendió las realidades que un pueblo no percibía desde siglos. (Sugiero leer, por ejemplo, a Frank Tannenbaum o John Keneth Turner, llamados a ser los gringos que entendieron a México y expulsados del país por su pensamiento crítico).

 Regresando al punto de hace unos párrafos, como un perro en un exhaustivo intento de atrapar su propia cola, he visto los intentos fallidos por salir de esta “mexicanitis”. ¿Cómo cambiar aquello que se encuentra en los cimientos mismos de la cultura? ¿Cómo sacar de la cueva a aquellos quienes no les interesa salir de ella? Razón le doy al estudio de la OCDE que revela que a pesar de la baja productividad y la situación socioeconómica del mexicano (que no es en término prácticos, buena) somos un pueblo feliz.  Feliz con nuestra mala distribución de riqueza, felices con nuestros monopolios, extasiados por la corruptela, la inoperancia, los cacicazgos estatales, la falta de rendición de cuentas. Felices de nuestra infelicidad.

Como dato anexo al de la felicidad, un estudio reciente de la UNESCO sitúa a México como el lugar 107 de un total de 108 naciones en lectura. Si se comprende que en últimos años, el país siempre termina en puestos de este nivel y los niveles altos de analfabetismo que mostraba el México a través de los siglos, podría ver esto como una causa suficientemente fuerte para tomar mi propia tesis del problema. Si no se puede saber por cuenta propia del ciudadano qué está mal, por ende no se puede saber que algo en efecto, está, ha estado y seguramente estará mal. Es aquí donde el pilar de la educación levanta la mano y se muestra como solución única, irrevocable del problema cultural. Aceptemos la premisa… ¿es suficiente? Por supuesto que no.

Si usamos -sin conceder- los resultados de la prueba PISA (Program for International Student Assessment) como medición para el nivel educativo, veríamos con sorpresa que no por tener un alto nivel académico, repito usando esta vara de medición a manera hipotética, se está en la misma escala en nivel de lectura. Invito a la comparación: (http://es.wikipedia.org/wiki/Informe_PISA#Tablas_de_clasificaci.C3.B3n) (http://archivo.univision.com/content/content.jhtml?cid=1072656)

Mi propuesta, desde mi trinchera como un ciudadano crítico y de la mano del periodismo, no declara que decir que la “educación de calidad puede salvar a México” es un maniqueísmo burdo, al contrario, para lograr este éxodo de la caverna, es necesario fomentar tanto la lectura como el juicio del lector. Algo que no fomentan los libros de texto.  Mi propuesta sería voltear al pasado, regresar las hojas y ver qué modelo ha funcionado. El trabajo del “apóstol de la educación”, José Vasconcelos es posiblemente el que mayor fruto ha tenido. Intercambios culturales, ediciones de libros exitosos, lecturas de filosofía desde tempranas edades, diálogo, debate, el auge del muralismo. Esto junto al mimetismo del presente de países que han elevado sus estándares en el mismo rubro, como es Corea del Sur, son el binomio perfecto para empezar desde cero una labor que no se hará de noche a la mañana.

Es necesario generar el cambio de chip, quisiera despertar y que mis opiniones acerca de temas que deberían ser de trascendencia no se convirtieran en un monólogo, que mis amigos y mis amigas no se interesen en la realidad del país cada cambio de sexenio en un fast track queriendo saber lo necesario que debieron de haber sabido durante muchos años atrás. Quisiera que no fuera motivo de “hueva” abrir de vez en cuando el periódico y apagar la televisión.  Escuchar con sensatez a alguien decir que ver un noticiero no es precisamente, informarse bien. Que se debata qué autor es mejor y no sobre las operaciones estéticas del protagonista “Y” de la serie de moda.


Es falso cuando dicen que nada se puede hacer de interesarse en temas como los que menciono, es falso decir que nada puede cambiar o que, en su defecto, lo único que puede causar eso es generar resentimiento, impotencia, y coraje. No niego que así lo sería, pero la diferencia radica en que al saberse, se puede señalar, al señalar se puede actuar en consecuencia. Son esa misma “hueva” y apatía los gritos coléricos de los prisioneros de la caverna de Platón, rehusándose a salir de las sombras. Es esa cabrona hueva la amenaza de muerte a quienes intentamos invitar a los encadenados a salir…

lunes, 8 de julio de 2013

Elecciones 2013: la plutocracia mexicana

Detenida candidata priísta a la presidencia municipal de Pajapan, Veracruz por presunta compra de votos, joven asesinado en el municipio de Mecayapan- del mismo estado- mientras éste grababa desde su celular a un grupo cometiendo la misma práctica, casa de campaña del candidato, Reveriano Pérez Vega, a la alcaldía de Coxquihui, también del estado jarocho, baleada (un operador local muerto). Un grupo de aproximadamente 4 personas roban urna en el centro de Puebla, se detiene en flagrancia a presunto colaborador panista coaccionando el voto en Tampico, Tamaulipas, mientras que el presidente local del partido albiazul en Madero, reporta el mismo ilícito en diversas colonias populares de la entidad, en  favor del candidato opositor. Dos mil cuatrocientas boletas electorales quemadas en Oaxaca,  dos operadores priístas golpeados en Reynosa, denuncias a la Fepade (fiscalía especializada para la atención de delitos electorales) por desapariciones inexplicables en las listas nominales, cambios no anunciados en pleno día de elección en la localización de las casillas (caso más sonado el de Chihuahua, donde el presidente del PAN, Gustavo Madero, no pudo votar). Candidatos de distintos estados e incluso un dirigente estatal  ‘levantados’ y  asesinados, antes del domingo. La falla aritmética del PREP en la elección para gobernador en Baja California.

Terminada la reciente jornada electoral, tristemente se ven cosas que parecían de un pasado lejano para nosotros en la contemporaneidad. Se vuelven a ver esas prácticas de las que nos contaban nuestros padres, esas que leemos en los libros de historia, las leyendas añejas del periodo jurásico mexicano.  Los periódicos evidencian el servilismo indiscriminado de los institutos electorales locales, a las órdenes de su majestad Gobernador, a grupos de choque que espantan al electorado, que se colocan estratégicamente en puntos que desfavorecen a su candidato como una marea multitudinaria, que intimida, que agrede. Sangre y plomo que nubla el espíritu de la participación activa de los ciudadanos. La realidad de estas elecciones, en el siglo XXl, nos ha de hacer reflexionar seriamente, ¿en dónde se encuentra México como democracia? Si es que se puede decir que gozamos plenamente de una. ¿Qué razones causaron que viéramos elecciones tan violentas, un proceso acribillado antes, durante y después del mismo?

El filósofo y economista Karl Marx estipulaba que la democracia nace cuando son abolidas las clases sociales, es ahí donde se constituye la “dictadura del proletariado”.  Alejándonos, de la radicalidad de la postura marxista sobre la democracia liberal (en la cual él no creía, pues la llamaba utópica), algo cierto puede ser en el caso mexicano, y eso es que el poder del voto no se respetó (¿o respeta?) en su plenitud, dígase por dolo, inocencia, fallas del andamiaje institucional, circunstancias desafortunadas, etc.  Yendo a una postura más mesurada de nuestra inmediata realidad, coincido en la visión del sociólogo-economista italiano, Vilfredo Pareto, en que en los países con marcadas distancias sociales, se enraíza la llamada “plutocracia”.  Palabra de origen griego, muy sencilla de explicar en realidad dentro del pensamiento de Pareto, es el aprovechamiento de una democracia deficiente para que  el control lo tomen quienes ostentan el poder económico o político.

La turbulencia que ha puesto al desnudo a nuestra vida democrática, proyectada en las pasadas elecciones, nos hace dudar de la legitimidad misma de la democracia en sí. Al menos en mi forma de ver. ¿Qué tan deficiente es nuestro aún joven sistema electoral que ha sido pisoteado de forma tan flagrante? La gente puede ver esto como un atrevimiento de mi parte, posiblemente, pero siempre he crecido bajo la máxima de: ante la duda pregunta. Entendiendo esto, no hay nada hasta el día de hoy que me pueda asegurar que lo que vimos ayer no se puede volver a repetir, o que ya ha pasado pero la lupa de los medios no había hecho el énfasis debido. Estas son preguntas que evidentemente, al menos en este momento, no podría responder yo, ni pueden ser respondidas.

Todo esto a fin al cabo, duele, molesta, perturba y disgusta. Duele que quede en evidencia que las prácticas a las que muchos analistas llaman priístas, la infamia de la maquinaria del PRI, sigan vivas, reloaded amparadas por el regreso del Señor Presidente y se burlen de la indiferencia de  muchos ante la vida político-electoral. Molesta que esas prácticas durante doce años en lugar de ser exterminadas, actuaran de forma endémica, contagiaran a la oposición y vieran en ella posibilidades de triunfos que deberían ir a las boletas y no a los bolsillos de los desprotegidos. Perturba la apatía de los medios ante algo que a todas luces debe ser un foco rojo, entendiendo que-como ya mencioné- no se puede calificar a la democracia mexicana bajo estándares que no le corresponden, pues se presume que nuestra legalidad electoral no tiene más años de vida que un estudiante de secundaria promedio. Disgusta que lo que en otros lados es una fiesta, una celebración de los ciudadanos que pueden decidir libremente a sus representantes, aquí ha sido un interminable dolor de cabeza.

El sistema sigue cayendo, tal vez no como en el 88. Pero las circunstancias que deberían de arropar un proceso limpio, no están, no aparecen. La gente sigue siendo apática para ir a votar cuando el proceso no es federal. Entienden que, así como en los años de la Presidencia Imperial, como diría Krauze, es fácil jugar sucio en los niveles locales. Es sencillo movilizar desde los lejanos astros que giran alrededor del Sol Presidencial y acarrear, cerrar, confundir, engañar. Es más fácil hacer lo difícil.  Se cambiaron los Gonzalo N. Santos, por los Chapo Guzmán. Ya no hay caudillos revolucionarios armados afuera de las casillas, pero las imágenes nos mostraron sangre nuevamente en un domingo electoral. Si las condiciones fallan, es porque el sistema falla.

Que no vengan ahora los presidentes de los dos partidos más importantes de la oposición, Jesús Zambrano del PRD y Gustavo Madero del PAN, a morder la mano que durante poco más de seis meses les dio de comer. Que no se sorprendan que el adéndum del Pacto de México (http://pactopormexico.org/adendum-al-pacto-por-mexico/) no se respetara, que no acusen a los dinosaurios con los que ellos mismos compartían mesa y sonreían para la foto oficial el dos de diciembre del año pasado. Que no digan que están “hasta la madre”, no se pueden hacer los sorprendidos.

 Uno, porque tal como la fábula del alacrán y la rana, hay cosas que nunca cambian y dos, han sido testigos de cómo sus correligionarios han hecho lo mismo, no sólo en estas elecciones, sino en las que han devenido en los últimos años. Todo lo que sucedió no es atribuible a culpables, no sería lo justo. No sería prudente. Fieles a la costumbre mexicana, los dirigentes de la otrora oposición seguramente tomarán cartas en el asunto, después de que el niño se ahogara en el pozo.

Recomendaría en todo caso, a los señores Madero y Zambrano a que echaran un ojo a la Reforma Político-Electoral(http://www.lasillarota.com/loesencial/item/67764-los-30-puntos-de-la-reforma-pol%C3%ADtica-del-pan-y-prd), que las bancadas de sus partidos han suscrito. Que desafíen al Ogro Filantrópico, cambien las reglas del juego. Entiendan que el IFE ha fallado, ha fallado como árbitro imparcial, como representante de los ciudadanos y como fiscalizador. Comprendan que la cultura del mapachismo florece y se esparce gracias a la fertilidad de un sistema flojo, chafa, apático, que lejos de incentivar competencia engendra pactos debajo del agua (no hablo del de México, no se confundan). Deben abrir el debate y que la cuestión no sólo se trate de federalismos, sino un efecto ondas de agua. Si la democracia depende de un papel de facto firmado por cúpulas, no podemos sorprendernos de que para el año 2015 lleguemos al cretáceo mexicano. ¡Imaginen el 2018! Exhorto a las fuerzas opositoras, a que sean eso: oposición. Den énfasis en la reforma y la amplíen aún más, antes de que se llegue a presentar. Todos sabemos que de todas maneras, las iniciativas son susceptibles a ser rasuradas bajo los intereses plutocráticos.  

Para evitar profecías auto cumplidas (http://es.wikipedia.org/wiki/Profec%C3%ADa_autocumplida), como dice el lenguaje de la sociología, las dirigencias partidistas deben actuar. Dejar de lado el teatro, ser políticos y no dramaturgos. Hacer un pacto de México y no por México. El reto es muy grande. Se vienen dos reformas fuertes, de gran calado y que se espera que nuevamente polaricen a la sociedad: la fiscal (con un aumento al IVA y el gravamen a alimentos y medicinas) y la energética (cambios en el 27 constitucional para permitir a la inversión privada dentro de la estructura de PEMEX). No se puede esperar a después, se deberá salir de la mecánica del Pacto para que en lo político y en lo electoral se profundice un cambio de base. Que la barbarie del 7 de julio pasado, sirva para tomar acciones en consecuencia y evitar que se repita. Después de lo que vimos, los tiempos lo ameritan, las circunstancias lo ameritan y México lo amerita. De no ser así, seguiremos viviendo una auténtica plutocracia. 




lunes, 24 de junio de 2013

Mariguana, más allá de tabúes

Eran los inicios de la segunda década del siglo XX, Estados Unidos había decidido enmendar una Ley que prohibía la fabricación y el consumo del alcohol. “Esta noche nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento. Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Las cárceles quedarán vacías, los trasformaremos en graneros y fábricas. Todos los hombres caminarán erguidos, sonreirán las mujeres y niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno” fueron las palabras del Senador Volstead al proclamar la Ley Seca en Estados Unidos en 1920.

A partir de esto, nació una sed generalizada de los pobladores yanquis para consumir aquella droga “diabólica”. Con fines un tanto empresariales y delictivos también, nace el famoso Sindicato del Crimen, grupo "gánster" creado por el famoso criminal conocido como “Scarface” Al Capone, con el propósito de controlar el mercado ilícito del alcohol.

Al paso de los años el Sindicato era el nirvana de muchos norteamericanos que buscaban aquella deliciosa bebida. Al Capone había erigido su imperio desde la ciudad de Chicago. El mundo estaba al alcance de una botella de alcohol, se tienen cifras que flotan entre las 40,000 personas que durante esos años fueron encarceladas por encontrarse en estado de ebriedad.  

Como punto de caída, al mafioso de origen italiano se le logró encarcelar bajo la excusa de "evasión fiscal" en 1930. Mientras que su negocio, una vez él en prisión, se desmoronó. La  Enmienda XIX había echado abajo la Ley Seca.


Hace apenas unas horas, diputados locales del PRD-DF han propuesto abrir a consulta ciudadana la posibilidad de que en la Asamblea Legislativa se proponga de manera oficial, la discusión de la legalización de la marihuana dentro de las coordenadas de la capital mexicana. Rompiendo así tabúes. De contar con el visto bueno de la población local, sumando la mayoría que tiene el partido del sol azteca en la Asamblea, el tema de la legalización será inminentemente aprobado, a partir del inicio de la legislatura que se reanudará en septiembre. ¿Cuál será la resonancia que pueda causar esto en el resto de la República bajo la realidad inmediata en la que estamos inmersos todos?

Sin duda, pensando de una manera futurista, la posibilidad de que se logre llevar a buen puerto la legalización de la cannabis en el Distrito Federal podría marcar un antes y un después dentro del guión que se ha venido manejando años atrás en nuestro país y todavía en gran parte de los Estados del mundo. Se abriría a la discusión sobre si la trama del prohibicionismo, que se ha venido manejando desde hace ya más de 100 años y se potencializó en este rubro en particular con la guerra contra las drogas del ex presidente estadounidense Richard Nixon (http://en.wikipedia.org/wiki/War_on_Drugs), ha sido favorable o desfavorable.  La prueba empírica sin embargo, y en este ejercicio de entrometimiento al que me permito, puedo decir que ha sido sumamente desfavorable.

Esta nota ha caído en el país indicado en el momento indicado. En un primer plano, cayó en un momento idóneo precisamente por los resultados escandalosos que han venido a convertirse los números de la política de seguridad fallida del sexenio pasado, traducido al español: la política anti narco del ex presidente Calderón. Una política terca, sin autocrítica, dirigida a los intereses de la bilateralidad México-Estados Unidos y que poca sensibilidad tuvo ante las afectaciones a terceros, al menos en la postura oficialista así  lo fue. Cae en el país en donde se luchaba “para que la droga no llegara a tus hijos”, cuando en efecto, la droga no llegaba a los hijos de los mexicanos. Hasta 2010, México contaba con un porcentaje relativamente bajo en el consumo de drogas tomando como referencia a la media mundial. En contraste con el 42% de la población del vecino del norte, sólo el 5% de los mexicanos se decía haber consumido alguna vez una droga en su vida (el promedio a nivel mundial es 7.8%).  Hubo en datos crudos, mayor crecimiento en el consumo de alcohol que en el consumo de droga, sin embargo, aunque pareciese contradictorio los puntos de narcomenudeo en el país crecieron exponencialmente así como los grupos criminales. (Se recomienda leer: “Los Saldos del Narco: Fracaso de una Guerra” de Jorge Castañeda)

En segundo plano, por el pasado inmediato de nuestro mayor socio comercial en el mercado ilegal de drogas: Estados Unidos.  Hace apenas unos meses, los estados de Colorado y Washington habían aprobado el uso recreativo de la mariguana. Lo que esto significa es que como consecuencia de lo dicho, el ciudadano americano que resida en los estados mencionados podrá comprar en una tienda- obviamente aprobada por el Gobierno bajo los reglamentos y la dosis necesaria en el producto en venta- un cigarro o cualquier otra forma ingeniosa de consumo del narcótico. Sin olvidar que el 32% de los ciudadanos norteamericanos pueden consumir mariguana de manera legal con una receta médica en mano. ¿No suena raro que tan sólo un poco más de dos mil kilómetros de frontera pueda marcar tanta diferencia entre una política de drogas y otra?  En adición a esto, como futuro inmediato, se puede agregar en el tema del norte, que hay todavía en el aire un posible referéndum en el estado con la divisoria de mayor tránsito y populación en el mundo: California, para el uso recreativo de la cannabis.

En un tercer y último plano, por una realidad  fría para las consideraciones conservadoras que defienden a ultranza la política prohibicionista Nixoneana: la OEA (Organización de los Estados Americanos), bajo la exitosa presión de distintos ex mandatarios (destaco a César Gaviria  presidente colombiano a principios de los noventas) y académicos reconocidos a nivel mundial, ha aceptado el diálogo paulatino en el tema de la las drogas de una manera abierta y plural  para antes del 2016,en el entendido de que para entonces habrá un consenso hecho. Por lo pronto a principios de mes ya hubo un foro del tema en Antigua, Nicaragua. Si bien es precoz hablar de que esto tenga algo que ver o no con lo hasta ahora expuesto- solamente José Mujica, presidente de Uruguay ha mostrado una postura contundente a favor- el simple hecho de que se abra el debate es motivo de celebración. (http://mexico.cnn.com/mundo/2013/06/05/la-oea-debate-por-primera-vez-el-combate-y-legalizacion-de-las-drogas)

No soy para nada un poseedor de la verdad, nadie lo es ciertamente. Pero los datos que se han arrojado en las últimas décadas han demostrado que prohibir es un incentivo para hacer lo ilícito bajo el agua, está en la misma naturaleza humana. De convertirse en una realidad concreta, a partir de lo que posiblemente se pueda  llegar a discutir en septiembre y su conclusión final, el proyecto del Partido de la Revolución Democrática en el D.F. podría ser un catalizador. Se podrán ver resultados a corto y mediano plazo, y así pensar en que lo mismo pueda ser emulado, de llegar a ser exitoso, en otros congresos locales. ¿Por qué no pensarlo?

El debate de la legalización va más allá de que se trate de un asunto de sentido común- según datos de The Journal of the American Medical Association el cigarro de mariguana causa menor daño pulmonar que el cigarro de tabaco http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=1104848- es un debate que toca las fibras sensibles del dinero que maneja el crimen organizado en el país. Sin importar el tipo de despenalización, para uso recreativo o medicinal, los cálculos del Instituto Mexicano para la Competitividad demuestran que las perdidas serían millonarias. Sólo los casos de Colorado y Washington serían motivo de la posible pérdida  de 2,800 millones de dólares para los cárteles mexicanos.

No se vende la idea de legalizar como una única salvación mesiánica para problemas sociales y de seguridad nacional, si eso es lo que se plantea por los que se oponen a lo proyectado en estas líneas, se ha perdido entonces el punto del escrito. La legalización parte como una premisa liberal en donde se entiende que el Estado no puede encadenar el hacer individual de los ciudadanos, claro, siempre y cuando no exista afectación a terceros. La legalización busca dar mayores opciones a la población en sus libertades máximas como miembros de la sociedad. Se intenta dar certeza de que el prohibicionismo genera desobediencia. Legalizar es, explicar que puede existir un doble beneficio a partir de los resultados: en primer lugar el espíritu libertario que acabo de exponer y por último, como un premio extra, el golpe en las finanzas de la delincuencia organizada. Misma que incide de manera directa en el 70% de la economía formal en el país (http://www.eluniversal.com.mx/nacion/175623.html).

 Véase el posible caso del D.F. como un experimento social mediante una política pública, que a diferencia de la fallida estrategia de seguridad, deberá rendir cuentas del desenvolvimiento y si éste es negativo… apagarlo o cambiar el rumbo. Después de todo lo que hemos vivido, ¿qué tanto es tantito?