lunes, 24 de junio de 2013

Mariguana, más allá de tabúes

Eran los inicios de la segunda década del siglo XX, Estados Unidos había decidido enmendar una Ley que prohibía la fabricación y el consumo del alcohol. “Esta noche nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento. Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Las cárceles quedarán vacías, los trasformaremos en graneros y fábricas. Todos los hombres caminarán erguidos, sonreirán las mujeres y niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno” fueron las palabras del Senador Volstead al proclamar la Ley Seca en Estados Unidos en 1920.

A partir de esto, nació una sed generalizada de los pobladores yanquis para consumir aquella droga “diabólica”. Con fines un tanto empresariales y delictivos también, nace el famoso Sindicato del Crimen, grupo "gánster" creado por el famoso criminal conocido como “Scarface” Al Capone, con el propósito de controlar el mercado ilícito del alcohol.

Al paso de los años el Sindicato era el nirvana de muchos norteamericanos que buscaban aquella deliciosa bebida. Al Capone había erigido su imperio desde la ciudad de Chicago. El mundo estaba al alcance de una botella de alcohol, se tienen cifras que flotan entre las 40,000 personas que durante esos años fueron encarceladas por encontrarse en estado de ebriedad.  

Como punto de caída, al mafioso de origen italiano se le logró encarcelar bajo la excusa de "evasión fiscal" en 1930. Mientras que su negocio, una vez él en prisión, se desmoronó. La  Enmienda XIX había echado abajo la Ley Seca.


Hace apenas unas horas, diputados locales del PRD-DF han propuesto abrir a consulta ciudadana la posibilidad de que en la Asamblea Legislativa se proponga de manera oficial, la discusión de la legalización de la marihuana dentro de las coordenadas de la capital mexicana. Rompiendo así tabúes. De contar con el visto bueno de la población local, sumando la mayoría que tiene el partido del sol azteca en la Asamblea, el tema de la legalización será inminentemente aprobado, a partir del inicio de la legislatura que se reanudará en septiembre. ¿Cuál será la resonancia que pueda causar esto en el resto de la República bajo la realidad inmediata en la que estamos inmersos todos?

Sin duda, pensando de una manera futurista, la posibilidad de que se logre llevar a buen puerto la legalización de la cannabis en el Distrito Federal podría marcar un antes y un después dentro del guión que se ha venido manejando años atrás en nuestro país y todavía en gran parte de los Estados del mundo. Se abriría a la discusión sobre si la trama del prohibicionismo, que se ha venido manejando desde hace ya más de 100 años y se potencializó en este rubro en particular con la guerra contra las drogas del ex presidente estadounidense Richard Nixon (http://en.wikipedia.org/wiki/War_on_Drugs), ha sido favorable o desfavorable.  La prueba empírica sin embargo, y en este ejercicio de entrometimiento al que me permito, puedo decir que ha sido sumamente desfavorable.

Esta nota ha caído en el país indicado en el momento indicado. En un primer plano, cayó en un momento idóneo precisamente por los resultados escandalosos que han venido a convertirse los números de la política de seguridad fallida del sexenio pasado, traducido al español: la política anti narco del ex presidente Calderón. Una política terca, sin autocrítica, dirigida a los intereses de la bilateralidad México-Estados Unidos y que poca sensibilidad tuvo ante las afectaciones a terceros, al menos en la postura oficialista así  lo fue. Cae en el país en donde se luchaba “para que la droga no llegara a tus hijos”, cuando en efecto, la droga no llegaba a los hijos de los mexicanos. Hasta 2010, México contaba con un porcentaje relativamente bajo en el consumo de drogas tomando como referencia a la media mundial. En contraste con el 42% de la población del vecino del norte, sólo el 5% de los mexicanos se decía haber consumido alguna vez una droga en su vida (el promedio a nivel mundial es 7.8%).  Hubo en datos crudos, mayor crecimiento en el consumo de alcohol que en el consumo de droga, sin embargo, aunque pareciese contradictorio los puntos de narcomenudeo en el país crecieron exponencialmente así como los grupos criminales. (Se recomienda leer: “Los Saldos del Narco: Fracaso de una Guerra” de Jorge Castañeda)

En segundo plano, por el pasado inmediato de nuestro mayor socio comercial en el mercado ilegal de drogas: Estados Unidos.  Hace apenas unos meses, los estados de Colorado y Washington habían aprobado el uso recreativo de la mariguana. Lo que esto significa es que como consecuencia de lo dicho, el ciudadano americano que resida en los estados mencionados podrá comprar en una tienda- obviamente aprobada por el Gobierno bajo los reglamentos y la dosis necesaria en el producto en venta- un cigarro o cualquier otra forma ingeniosa de consumo del narcótico. Sin olvidar que el 32% de los ciudadanos norteamericanos pueden consumir mariguana de manera legal con una receta médica en mano. ¿No suena raro que tan sólo un poco más de dos mil kilómetros de frontera pueda marcar tanta diferencia entre una política de drogas y otra?  En adición a esto, como futuro inmediato, se puede agregar en el tema del norte, que hay todavía en el aire un posible referéndum en el estado con la divisoria de mayor tránsito y populación en el mundo: California, para el uso recreativo de la cannabis.

En un tercer y último plano, por una realidad  fría para las consideraciones conservadoras que defienden a ultranza la política prohibicionista Nixoneana: la OEA (Organización de los Estados Americanos), bajo la exitosa presión de distintos ex mandatarios (destaco a César Gaviria  presidente colombiano a principios de los noventas) y académicos reconocidos a nivel mundial, ha aceptado el diálogo paulatino en el tema de la las drogas de una manera abierta y plural  para antes del 2016,en el entendido de que para entonces habrá un consenso hecho. Por lo pronto a principios de mes ya hubo un foro del tema en Antigua, Nicaragua. Si bien es precoz hablar de que esto tenga algo que ver o no con lo hasta ahora expuesto- solamente José Mujica, presidente de Uruguay ha mostrado una postura contundente a favor- el simple hecho de que se abra el debate es motivo de celebración. (http://mexico.cnn.com/mundo/2013/06/05/la-oea-debate-por-primera-vez-el-combate-y-legalizacion-de-las-drogas)

No soy para nada un poseedor de la verdad, nadie lo es ciertamente. Pero los datos que se han arrojado en las últimas décadas han demostrado que prohibir es un incentivo para hacer lo ilícito bajo el agua, está en la misma naturaleza humana. De convertirse en una realidad concreta, a partir de lo que posiblemente se pueda  llegar a discutir en septiembre y su conclusión final, el proyecto del Partido de la Revolución Democrática en el D.F. podría ser un catalizador. Se podrán ver resultados a corto y mediano plazo, y así pensar en que lo mismo pueda ser emulado, de llegar a ser exitoso, en otros congresos locales. ¿Por qué no pensarlo?

El debate de la legalización va más allá de que se trate de un asunto de sentido común- según datos de The Journal of the American Medical Association el cigarro de mariguana causa menor daño pulmonar que el cigarro de tabaco http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=1104848- es un debate que toca las fibras sensibles del dinero que maneja el crimen organizado en el país. Sin importar el tipo de despenalización, para uso recreativo o medicinal, los cálculos del Instituto Mexicano para la Competitividad demuestran que las perdidas serían millonarias. Sólo los casos de Colorado y Washington serían motivo de la posible pérdida  de 2,800 millones de dólares para los cárteles mexicanos.

No se vende la idea de legalizar como una única salvación mesiánica para problemas sociales y de seguridad nacional, si eso es lo que se plantea por los que se oponen a lo proyectado en estas líneas, se ha perdido entonces el punto del escrito. La legalización parte como una premisa liberal en donde se entiende que el Estado no puede encadenar el hacer individual de los ciudadanos, claro, siempre y cuando no exista afectación a terceros. La legalización busca dar mayores opciones a la población en sus libertades máximas como miembros de la sociedad. Se intenta dar certeza de que el prohibicionismo genera desobediencia. Legalizar es, explicar que puede existir un doble beneficio a partir de los resultados: en primer lugar el espíritu libertario que acabo de exponer y por último, como un premio extra, el golpe en las finanzas de la delincuencia organizada. Misma que incide de manera directa en el 70% de la economía formal en el país (http://www.eluniversal.com.mx/nacion/175623.html).

 Véase el posible caso del D.F. como un experimento social mediante una política pública, que a diferencia de la fallida estrategia de seguridad, deberá rendir cuentas del desenvolvimiento y si éste es negativo… apagarlo o cambiar el rumbo. Después de todo lo que hemos vivido, ¿qué tanto es tantito?





1 comentario:

  1. Siempre he pensado que es una solucion que necesita ser empleada en un pueblo con valores los suficientemente aptos para la misma.
    A una persona con una etica fuerte construida con bases firmes es muy dificil que, aunque le permitas hacer mil y un atrocidades sin castigo, haga algo en contra de lo que cree o se le enseño que es correcto o no, en este caso, como lo es el consumo de una sistancia que de una u otra forma afecta el cerebro, se requiere alguien que sea capaz de mantener el control.
    Si vemos el cigarro y el alcohol, en México, a mi opinion, muchas personas, en su mayoria jovenes, no tienen la capacidad de manejar estos, accidentes, enfermedades, embarazos np deseados, crimenes y demas.
    La libertad debe ser un derecho que se gane si se tiene la suficiente responsabilidad como para no atentar contra uno mismo o un tercero.
    Esa es la oponion y la razon del temor que le tengo a esta cuestion, pero, mas allá de eso, le otorgo el beneficio de la duda, de ser manejada como se debe, el resultado podria ser beneficioso.

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